«Duela a quien le duela algún día seré presidente», dijo en un tiktok el vicepresiente Edmand Lara , declarado opositor al gobierno nacional. Su deseo ahora es secundado por las dirigencias sindicales afiliadas a la Central Obrera Boliviana (COB) que rompieron el diálogo con el gabinete de ministros y declararon «revolución» contra el Decreto Supremo 5503.
“Esto ya se ha vuelto una revolución nacional”, dijo exaltado el secretario ejecutivo de la COB, Mario Argollo, tras salir de la Casa Grande del Pueblo. “A todo el pueblo boliviano. organizaciones sociales. a mis hermanos cooperativistas. súmense a este pedido clamoroso del pueblo, tenemos que hacerle frente al Gobierno”, reclamó.
Los dirigentes de la COB habían abierto posibilidades a cerrar el conflicto que ya lleva tres semanas en las calles, pero de forma sorpresiva decidieron volver a exigir «abrogación o nada».
“Ante la incongruencia de la COB, manteniendo siempre nuestra posición de apertura al diálogo, lo que le pedimos a la Central Obrera Boliviana que mañana nos entregue una conclusión por escrito, para hacer conocer a la población cuál es la real posición de la organización”, respondió el ministro de Economía, Gabriel Espinoza.
En ese contexto, las otras dirigencias «sociales», aquellas que de forma corporativa fueron aliadas del régimen del Movimiento al Socialismo (MAS) durante más de 20 años, declararon bloqueo nacional y pedidos de renuncia del presidente Rodrigo Paz, desde este lunes 12 de enero.
En el altiplano, sobre todo, federaciones de campesinos como los Túpac Katari y los llamados Ponchos Rojos aducen que fueron «traicionados» por Paz y, por tanto, tiene 48 horas para abrogar el DS 5503 o renunciar a la Presidencia del Estado.
Analistas advierten que el DS 5503 solo es una excusa para debilitar al Gobierno y buscar favorecer a dos sujetos políticos: Lara por su «hambre de poder» y Evo Morales, el jefe de los cocaleros del Chapare que, luego de la caída del dictador venezolano Nicolás Maduro, podría seguir en la lista de implicados con la red de tráfico de droga hacia Estados Unidos.
Pese a esas amenazas de convulsión social, en las calles, sobre todo de La Paz, la población comenzó a movilizarse en contra de los marchistas y bloqueadores. Ciudadanos y vecinos aclaran que no se trata de defender a Paz sino de hacer respetar el marco democrático, el derecho al trabajo y la libre movilidad.
Un ejemplo se dio en la ciudad de El Alto con la zona de Ciudad Satélite, donde los vecinos lograron expulsar a los bloqueadores de una de las vías que une a esa urbe con La Paz. En la sede de gobierno otro grupo de activistas salió a marchar para pedir que se detengan las movilizaciones de los sindicatos de sectores asalariados como el magisterio urbano y rural y las federaciones de mineros.


