El texto sobre el acuerdo preliminar entre Estados Unidos e Irán ya fue difundido. El presidente estadounidense, Donald Trump, se refirió a este memorando en la cumbre del G7, celebrada en Francia, asegurando que los próximos 60 días serán una prueba para el régimen islámico mientras se cierra el acuerdo final.
Son 14 párrafos que configuran el nuevo panorama geopolítico entre Estados Unidos y Medio Oriente. Allí se establece «la terminación inmediata y permanente de las operaciones militares en todos los frentes, incluyendo el Líbano» (donde mantiene sus bases el grupo terrorista Hezbolá), así como el levantamiento del bloqueo naval «y cualquier obstáculo o perturbación contra la República Islámica de Irán». Aunque algunas críticas iniciales hablan de una derrota estadounidense en la guerra, lo cierto es que bajo las condiciones del acuerdo, el mandatario republicano obtiene ciertas ventajas para presionar al régimen iraní.
Trump dejó claro cuando fue consultado por la prensa qué pasaría en caso de que Irán no se adhiera al acuerdo con EEUU: «Vamos a bombardearlos hasta el infierno», dijo. Es decir, sobre Teherán no solo pesa una nueva amenaza bélica de Estados Unidos, sino que dependerá de la nación norteamericana para reconstruirse tras los ataques que comenzaron el 28 de febrero.
La razón es que estos causaron daños mayores a un billón de dólares, según el mandatario. Pero el párrafo seis del acuerdo entre Irán y EEUU solo menciona «una inversión mínima de 300.000 millones de dólares para la reconstrucción y el desarrollo económico de la República Islámica de Irán». Es decir, apenas un tercio de lo que necesita el país de Medio Oriente. «Les tomará de 15 a 20 años reconstruir. Así que tienen que portarse bien. Si no se portan bien, reciben otro golpe», agregó el presidente republicano.
Mientras se cierra el acuerdo final entre Irán y EEUU, el estrecho de Ormuz, por donde transita el 20 % del petróleo que se comercializa en todo el mundo, estará exento de peajes. El régimen islámico también se compromete «a realizar todos los esfuerzos necesarios para garantizar el paso seguro y gratuito de buques mercantes durante 60 días». El siguiente paso que debe cumplir Teherán será conversar sobre la administración con las autoridades de Omán y con países del Golfo Pérsico.
Respecto a las sanciones, el acuerdo preliminar revela que «Estados Unidos se compromete a levantar todo tipo de sanciones contra la República Islámica de Irán, incluidas las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, las resoluciones de la Junta de Gobernadores del OIEA y todas las sanciones unilaterales estadounidenses, tanto primarias como secundarias, en un calendario acordado como parte del acuerdo final».
Pero esto está atado al siguiente párrafo: «La República Islámica de Irán reafirma que no adquirirá ni desarrollará armas nucleares. Estados Unidos y la República Islámica de Irán han acordado resolver la disposición del material enriquecido almacenado mediante un mecanismo que se acordará mutuamente». El asunto quedará en manos del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), el cual se encargará de la destrucción del uranio altamente enriquecido.
En otras palabras, leer el texto del acuerdo preliminar permite entender que por cada tema donde parece ceder el Gobierno estadounidense, hay condiciones que se imponen al régimen islámico para que este no cruce las líneas rojas.
//FUENTE: PANAM POST//


