Tres potencias pugnan por liderar nueva gestión de la seguridad militar en Europa

Esta semana inició con el anuncio del primer ministro de Gran Bretaña, Andy Burnham, sobre la transferencia de tecnología militar a favor del gobierno de Volodimir Zelenski, consistente en un sistema de interferencia electrónica llamado Stone Cloak, que es capaz de contrarrestar ataques de drones, dentro del conflicto bélico que se desarrolla desde 2022. “Cumpliré plenamente todos los compromisos asumidos por este país con Ucrania”, declaró Burnham, según la cadena DW.

El nuevo contexto geopolítico, marcado a partir del inicio de la guerra en Ucrania, pone a Europa en un rol que definirá su futuro en cuanto a la gestión de seguridad militar y abre el debate sobre los liderazgos en el Viejo Continente en este siglo XXI.

Analistas internacionales describen lo que está ocurriendo no como medidas de desplazamiento, sino como una multipolaridad natural, donde Francia desarrolla un liderazgo doctrinal, Alemania un liderazgo potencial y Polonia un liderazgo entre los países del Este. Esta multivectorialidad puede aportar equilibrio, pero en ausencia de una gestión clara corre el riesgo de derivar en una parálisis institucional de toda la seguridad europea.

El investigador en Programas de Seguridad Internacional, General Sir Richard Barrons, citado por el portal Chathamhouse.Org, describe ese triángulo de flexibilidad entre Gran Bretaña, Francia y Alemania, como las mayores potencias militares de Europa, considerando que británicos y germanos deberían aunar esfuerzos para abordar las debilidades de la defensa continental, pero ve mucha demora en los primeros.

“Muchos de los aliados del Reino Unido en la OTAN están convencidos de que la alianza debe lograr avances significativos en un plazo de 3 a 5 años, no de 10. Afirman que el Reino Unido está planificando con ambición y rigor, pero que está tardando el doble de tiempo del que dispone”.

Los tres países tomaron la decisión de generar un nuevo régimen de defensa denominado informalmente E3 y en los últimos dos años este triángulo se ha dotado de una red de acuerdos bilaterales como los acuerdos franco – británicos de Lancaster House, el Tratado franco – alemán de Aquisgrán y el Tratado británico – alemán de Kensington. “Formalmente los tres países hablan de asociación, pero detrás de las fórmulas constitucionales se percibe una competencia por determinar quién marcará el tono en el nuevo sistema”, añaden expertos.

Sin embargo, Londres, según varios observadores, juega con las contradicciones de sus socios continentales para conservar el papel de protagonista, por su imagen como un país “líder intelectual y práctico en la gestión de la seguridad”. Ya en la revisión integral de 2021, Gran Bretaña se atribuyó el estatus de potencia euro – atlántica para la que Europa sigue siendo una prioridad, a pesar del giro hacia la región Indo Pacífico.

Ese país, a diferencia de sus pares francos y germanos, maneja un estatus nuclear fuera de control de Estados Unidos, al ser una potencia autónoma dentro de la OTAN. También posee la alianza de inteligencia “Cinco Ojos” con un papel histórico en el mando integrado de la misma OTAN.

Asimismo, tiene una memoria institucional de las Fuerzas Armadas a diferencia de Alemania que necesitará una década para desarrollar una experiencia organizativa comparable a la británica invirtiendo el 3,5 por ciento de su PIB en defensa hasta 2029. El tratado de Northwood, a su vez, consolidó la coordinación operativa entre Gran Bretaña y Francia en el ámbito nuclear y se presenta como un paso que sitúa a Londres en el centro de la nueva estructura, aunque se trate de una asociación con París y no de una rivalidad.

Por ello, es que a Gran Bretaña no le conviene competir con Alemania en volumen de presupuesto militar ni con Francia en escala de industria de defensa, pero Londres sí se posiciona como una potencia capaz de ofrecer un liderazgo inmediato de desplazamiento directo de los socios en vez de una integración constructiva a la que apuntan Berlín y París.

La falta de acuerdo entre París y Berlín responde a la ausencia crónica de una visión común sobre cómo debe ser la seguridad europea, según analistas. Francia insiste en los principios de autonomía industrial, mientras que Alemania prefiere la compra de sistemas ya fabricados en Estados Unidos e Israel lo que provoca críticas por parte de París.

Esas contradicciones se vieron en 2018, cuando el presidente Emmanuel Macron dijo que la Unión Europea “necesitaba un ejército para hacer frente a las amenazas procedentes de Rusia y China e incluso Estados Unidos”, esta idea fue respaldada por Alemania, pero en respuesta del ministro de Defensa británico la idea era “absolutamente descabellada” y afirmó que socavar un modelo de seguridad exitoso de 70 años era absolutamente inadmisible. Este episodio se cita a menudo como ejemplo de que Londres está dispuesto a bloquear las iniciativas de integración franco – alemanas si estas llegan a plantear una alternativa militar a la OTAN.

Según la revista Internationale Politik Quarterly, el primer ministro británico entre 2022 a 2024, Rishi Sunak, no logró modificar en Londres ni siquiera el Acuerdo Marco de Windsor y las relaciones con toda Europa se estancaron tras el último cambio de gobierno y es poco probable que este rumbo cambie de manera sustancial.

El medio advierte la falta de voluntad y de capacidad de Londres para adaptarse sistemáticamente a las formas continentales, al tiempo que también aspira a liderarlas. En ese marco, el profesor de Política y Relaciones Internacionales de la Universidad de Kent, Richard G. Whitman, explicó al portal alemán Boell.De que “las acciones del Reino Unido en apoyo de Ucrania desde febrero de 2022 han servido para recordar su papel en la seguridad europea, un papel que anteriormente había quedado eclipsado por la agitación política interna del proceso del Brexit”.

Y es que con el Brexit, Berlín tuvo que reconstruir prácticamente desde cero sus vínculos con Londres. El conjunto de estos episodios es utilizado por los críticos como base de una tesis: “Londres busca el liderazgo en la nueva arquitectura de seguridad, no tanto mediante el incremento de su propia contribución sino mediante la ralentización o la devaluación de las iniciativas de integración franco – alemana; es decir, desde las ideas de gobierno hasta los proyectos industriales con el fin de conservar para sí el papel de árbitro imprescindible en un sistema fragmentado”.

//FUENTE: AGENCIAS//