«Los países amigos de Occidente, la totalidad de la Unión Europea, Rusia y China eran contrarios a cualquier ataque preventivo sin autorización de las Naciones Unidas»
Analistas y politólogos internacionales presuponen que el 2026 será un “annus horribilis” en todo el mundo. Centro de toda esta discordia será el control de un elemento básico en la economía de los países industrializados, el oro negro, y, naturalmente, será un solo país que deseará ser el dueño indiscutible de ese elemento básico. Nos referimos a los Estados Unidos, gobernado por el tycoon Donald Trump que tiene como objetivo obtener el control total y absoluto de los recursos petrolíferos mundiales.
Para combatir el terrorismo, pero en realidad para controlar el petróleo del Golfo Pérsico en el momento crucial en que la Alianza histórica entre los Estados Unidos y Arabia Saudita no estaba pasando su mejor momento, el presidente de los EE.UU George W. Busch., un petrolero como su padre, decidió que el 2003 era el año en el cual le haría pagar una cuenta cara al dictador Saddam Hussein de todas sus fechorías presentes y sobretodo pasadas. Inventó la “guerra preventiva” no obstante los inspectores de las Naciones Unidas no hayan encontrado ningún rastro de las temidas armas de destrucción de masa, nucleares, químicas o cañones de grande alcance. Los países amigos de Occidente, la totalidad de la Unión Europea, Rusia y China eran contrarios a cualquier ataque preventivo sin autorización de las Naciones Unidas, el presidente de los Estados Unidos decidió declarar la guerra “preventiva” a Irak, bajo el pretexo de terrorismo. Esta guerra ha sido combatida con armas más o menos inteligentes, típica de todos los conflictos mundiales por sus horrores llevando a un gravísimo vacío de poder en esa región.
Siempre el interés por el petróleo ha hecho que el tycoon Donald Trump presidente de los EE.UU. un ávido de dinero, atacase Venezuela bajo el motivo que el Presidente Nicolás Maduro de Venezuela fuese un narcotraficante. Capturado el dictador Maduro y actualmente en una cárcel estadounidense, la cúpula militar-política venezolana ha quedado intacta con Venezuela sin petróleo, sin plata y una presidente a las órdenes de Trump.
La “guerra preventiva” de Trump de este año, con su socio en “negocios” el Premier israelí Benjamín Netanyahu, que tiene una órden de arresto emitida el 21 de noviembre de 2024 por la Corte Penal Internacional (CPI) por “crímenes contra la humanidad y de guerra”, es la fotocopia perfecta de lo que ha sucedido con el presidente Busch jr. en Irak en 2003, la falsa acusación de tenencia de armas de destrucción masiva. Esto ha hecho que gigantes como China e India dependan del petróleo ruso que ha convertido Putin en el verdaderon vencedor del conflicto. De hecho Moscú ha obtenido por la venta de su petróleo entre los 1.300 millones y 1,900 millones de dólares por ingresos adicionales, mientras que el costo de los E.UU. en los primeros días de guerra ha sido de 11.3 millones de dólares según lo estimado por el Pentágono.
Con la actual administración americana, el terrorismo islámico está creciendo en modo exponencial y está aumentando la irritación general en el mundo político internacional. Moscú y Pekín son dos capitales que no condividen completamente la actual doctrina de los EE.UU.y no desean volverse países gregarios del imperio americano, un imperio defendido por los escudos espaciales desde el alto de los cielos y de la singular teoría de la “guerra preventiva” sobre los montes y los llanos de este infeliz planeta llamado tierra.
Es la misma administración que ahora está obligada a defenderse de una amenaza gravísima, la del terrorismo islámico, decidido a zaherir en cualquier parte del mundo los intereses europeos. Este terrorismo es horrible, pero han sido estos mismos gobernantes estadounidenses a no contrastarlo cuando en Afghanistán era necesario combatirlo, ayudándolos a luchar contra el “imperio del mal” identificado en el imperio soviético. Después del 11 de septiembre han declarado una guerra al integralismo islámico alimentando de día en día nuevas oleadas de terroristas y de kamikazes, llevando a Occidente miedo y peligrosas desconfianzas hacia todo el mundo árabe.Ç
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