El exdefensor del Pueblo y exrector de la UMSA, Waldo Albarracín, evitó ser utilizado para los desvaríos ideológicos de la caudillo feminista María Galindo y la dejó con el grito en el micrófono en su particular radio «cooperativa comunitaria».
Albarracín había sido invitado por la producción del llamado programa La Barricada, que únicamente conduce Galindo hace casi dos décadas, como candidato a la Alcaldía de La Paz. Sin embargo, la autodenominada anarcofeminista comenzó a cuestionar el rol del defensor de derechos humanos durante la crisis de 2019.
De acuerdo con Galindo, ella pretendía entregar una carta al entonces presidente del Comité Cívico Pro Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, a quien calificó desde siempre como un “oligarca, paramilitar, conservador, machista, de ultraderecha” y otros epítetos ideológicos propios de su formación en la doctrina marxista.
Según explicó, Albarracín la “traicionó” al evitar que ella logre su cometido en un hotel de la zona sur, donde Camacho se encontraba junto al cívico potosino Marco Pumari y otros activistas del 21F, y además “la engañó” para que el cruceño salga escoltado por “paramilitares” rumbo a la sede de los productores de coca en Villa Fátima. Aquel episodio es conocido por el abrazo y masivo recibimiento que tuvo Camacho en la Asociación de Productores de Coca de La Paz (Adepcoca), a tres días de la renuncia de Evo Morales y la cúpula masista.
Las palabras de Galindo continuaron en su habitual monólogo radiofónico, pero cuando mencionó que entre esa caravana de gente que apoyaba la lucha de los 21 días había «armas y maletas de dinero», es que Albarracín, tras calificar aquello como una mentira, pidió la palabra.
“Yo no te permito que ofendas mi dignidad”, dijo firme el exmiembro del Comité Nacional de Defensa de la Democracia e inmediatamente fue interrumpido por los gritos de la feminista marxista. Ahí, Albarracín decidió dejar ese espacio no sin antes lanzarle a la conductora: ¡Entonces, te vas a la mierda!”
Galindo quedó con sus gritos al aire, pero inmediatamente cortó su propio programa para ir a una tanda musical.
Desde las redes sociales, la mayoría de las voces calificaron la actitud de Albarracín como apropiada para responder a una interlocutora que solo hace abuso del ejercicio de una profesión que no es la suya, en un espacio en el que monopoliza todo el contenido para direccionar o manipular a sus invitados con ataques verbales hasta llegar a los insultos.
Otros comentarios señalan que el defensor del pueblo recibirá menos votos por perder el control, puesto que en el debate de candidatos del domingo también se exaltó cuando fue interrogado por los otros postulantes a la Alcaldía.
Recientemente, Galindo había anunciado su retorno de España, luego de una «vacación mediática» para conducir su programa, así como sus autonombradas «radio documentales», donde utiliza casos particulares de mujeres que denuncian vulneraciones desde reparticiones estatales y privadas, para irrumpir en oficinas y generar polémica viral con resultados la mitad de las veces.
El vicepresidente Edmand Lara trató de emular ese formato con una irrupción en YPFB, pero no logró confrontar con éxito a los miembros del Ejecutivo y fracasó al intentar pasar por encima de una coronel de Policía como, exrañamente, sí se le permite a Galindo.


