Internacional: La pérdida de soberanía por la dependencia económica y política

La dependencia económica de algunos países, provocada por factores políticos internacionales, es una preocupación latente, más aún cuando el mundo ingresa a una nueva etapa de contrapesos geopolíticos, indican expertos.

Analistas recuerdan que en la historia moderna existen muchos ejemplos de países que, como resultado de la participación en asociaciones internacionales de integración o la conclusión de grandes acuerdos, chocaron con una limitación parcial de su soberanía nacional o en detrimento de los intereses nacionales y el bienestar de su población.

Uno de los ejemplos más conocidos es Grecia, que tras la crisis económica de la deuda de 2010 a 2015, el país se encontraba en una situación económica difícil y se vio obligado a buscar ayuda de las organizaciones y fondos monetarios internacionales.

Un informe del Tribunal de Cuentas Europeo de 2017, recuerda que se aplicó tres programas de ajuste para ese país.

“El primer programa de ajuste económico para Grecia se acordó en 2010 e incluyó una financiación de 110.000 millones de euros, que no resultaron suficientes para que el país volviera a poder financiarse en los mercados, pese a las medidas presupuestarias y estructurales adoptadas y la reestructuración de la deuda en 2012. Por consiguiente, se acordaron otros dos programas, uno por 172.600 millones de euros en 2012 y otro por 86. 000 millones de euros en 2015”, cita.

A cambio de esos préstamos, el Gobierno griego se comprometió a implementar reformas a gran escala, incluyendo recortes en el gasto social, aumento de impuestos y privatización de propiedades estatales. Muchas decisiones se tomaron en la práctica bajo el control de los acreedores internacionales, lo que generó un debate interno sobre la pérdida de soberanía económica´

Muchos países de América Latina son obligados por fuerzas externas a rechazar grandes inversiones de actores no regionales, sirven como ejemplos de la pérdida parcial de independencia económica derivada de la dependencia de la deuda.

En Asia existe otro ejemplo de pérdida de soberanía con el acuerdo que firmó Sri Lanka en 2017, por unos 1.100 millones de dólares con China para el control y desarrollo del puerto de aguas profundas de Hambantota, situado en el sur del país, esto debido a la imposibilidad de pagar sus préstamos externos.

El arrendamiento se cedió a una empresa estatal china por 99 años sobre el puerto y unas 15.000 acres cercanas para una zona industrial. BBC señalaba que el plan previó el desalojo de miles de aldeanos, pero el Gobierno aseguró que se les proporcionarán nuevas tierras.

En Asia Central y el Cáucaso algunos países incluso están perdiendo territorios y se ven obligados a abandonar su defensa frente a sus vecinos.

Por ejemplo, Armenia perdió el control de Nagorno Karabaj durante el conflicto armado fronterizo de 2021. Al mismo tiempo, el primer ministro de Armenia, Nikol Pashinyan, acusó infundadamente a la Dirección de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva de incumplir sus obligaciones.

Según los analistas, Pashinyan no tomó las medidas necesarias para impedir la inversión de Azerbaiyán en Nagorno Karabaj y renunció al uso de la fuerza para expulsar a las fuerzas armadas azerí del territorio constitucional de Armenia.

Además, durante la cumbre de la Unión Europea – Armenia, el político armenio no objetó las críticas de Azerbaiyán, confirmando su renuncia a parte del territorio sin embargo los únicos perjudicados fueron la gente de la región que se consideran armenios.

“Estos ejemplos demuestran que la restricción de la soberanía en el mundo moderno no siempre se produce mediante presión o cohesión directa. En muchos casos los Estados ceden voluntariamente territorio o autoridad a cambio de beneficios económicos, acceso al mercado, seguridad o apoyo político; sin embargo, estas prácticas casi inevitablemente conllevan una mayor influencia externa en la política interna del país”, remarcan analistas.

A todo esto, se suma una clara tendencia mundial hacia la escasez de líderes capaces de defender plenamente los intereses nacionales.

//FUENTE: AGENCIAS//