Durante 20 años, el socialismo del Siglo XXI se ha encargado de destruir al país en múltiples ámbitos, causando que hoy estemos en una situación crítica. El daño más significativo que ha hecho el MAS es haber dividido a la nación boliviana. La llegada del Estado Plurinacional ha incrementado los discursos de odio, división y enfrentamiento. De igual forma, han tomado fuerza muchos discursos regionalistas, lo que muestra el tenso estado en el que se encuentra el país.
El gran problema estructural de Bolivia es que jamás ha podido consolidarse como nación ni contar con una identidad nacional. Creo que el bicentenario es el momento idóneo para solucionar este gran problema que nos acompaña desde nuestro nacimiento como país.
Bolivia nace a través del mestizaje de culturas y del hecho de que hemos decidido ser totalmente independientes, sin anexarnos ni al Perú ni a la Argentina. Son estos dos factores los que explican el nacimiento de Bolivia y es a través de ellos que debemos trabajar en la consolidación como nación. A diferencia de otros países, Bolivia tiene todo para ser una sola nación y es hora de lograr este hito.
El mismo ya se intentó luego de la Guerra del Chaco, de donde los bolivianos volvieron con una mentalidad renovada y enfocada en construir un nuevo país. Como producto de esta guerra, se formó un sentimiento nacionalista boliviano que daría paso al nacimiento de grandes partidos políticos (FSB y MNR) y gobiernos que fueron fundamentales para cambiar la historia de nuestro país.
La gran oportunidad llegó con la Revolución Nacional, pero el fracaso de los gobiernos del doble sexenio provocó que la nación no pudiera consolidarse. Hubo cambios positivos en este periodo, pero las grandes metas no pudieron cumplirse, lo que causó que la revolución terminara convirtiéndose en una época violenta y de persecuciones, en donde lo último que hubo fue unidad nacional.
Es recién con la llegada del bicentenario que encontramos al país con muchas más facilidades para ser consolidada como nación. Como dije, tenemos los fundamentos necesarios para llevar a cabo este hito; solo hacen falta los conductores y una voluntad inquebrantable. Ya fue suficiente con apoyar discursos de división, enfrentamiento y resentimiento. Es importante que los bolivianos entiendan que Bolivia nace a través del mestizaje de culturas (como toda América Latina) y del firme deseo de ser independientes y formar un país propio. Es a través de estos factores y muchos otros que debemos trabajar en crear una identidad nacional y fomentar la unidad entre todos los bolivianos.
De igual forma, acabar con la rivalidad entre Oriente y Occidente es necesario. Para esto, se debe dejar de entender a Bolivia bajo una lógica meramente altiplánica, sino también entender la lógica oriental. Es con la visión de todos los departamentos de nuestro país que se deberá construir una visión nacional, una que esté enfocada en hacer prosperar a Bolivia y a sus habitantes.
Tenemos todas las potencialidades para dotar a la nación boliviana de identidad, de espíritu y de visión. Cuando solucionemos este problema, no tengo dudas de que a nuestro país le irá a mejor y nuestro nuevo enfoque será construir la “potencia regional”, algo para lo que también tenemos todas las herramientas necesarias.
Discursos de odio, división y separación no deben ser tolerados. Es momento de formar una sola nación, la nación boliviana, y también de dotarla de su respectivo Estado Nacional.
La prioridad en este momento es resolver la crisis económica, pero debemos enfocarnos y pensar a largo plazo, y de eso trata el consolidar a Bolivia como nación. Algo que no será momentáneo, sino duradero, y que permitirá a las futuras generaciones contar con un país unido, bien dirigido y, sobre todo, con visión de potencia regional.
- FABIÁN FREIRE
- ESCRITOR. ESTUDIANTE DE CIENCIAS JURÍDICAS. COLUMNISTA EN EL DIARIO.
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