«Si existe voluntad de patria, debemos transformar esta crisis en una oportunidad de refundar nuestra misión nacional»
Cincuenta días de paralización han sido una lección brutal de realidad. La pregunta que hoy recorre el país no es cuándo se terminan de levantar los bloqueos, sino ¿qué sigue? Si este tiempo no sirve para cambiar el rumbo, estaremos condenados a repetir el ciclo del colapso.
Si existe voluntad de patria, debemos transformar esta crisis en una oportunidad de refundar nuestra misión nacional. Aquí la propuesta de una obligatoria hoja de ruta:
- El liderazgo de la unidad: La misión de Rodrigo Paz La obligación histórica de forzar la unidad recae sobre Rodrigo Paz. Es él quien debe articular el consenso necesario para convocar a Tuto Quiroga, Samuel Doria Medina y Manfred Reyes Villa. Esta no es una opción, es una responsabilidad: Paz debe liderar la construcción de la «Gran Alianza por la Salvación Nacional».
- Gabinete «Politécnico”: Alta calidad, alta confianza La alianza debe conformar un gabinete de carácter politécnico: una combinación precisa entre capacidad técnica de gestión y visión política necesaria para conectar con la sociedad. Integrar a outsiders de los sectores sociales reales es clave para abandonar la lógica prebendal que nos asfixia.
- Dos tercios para construir, no para bloquear La alianza ya ha demostrado en el Parlamento (ley y decreto de excepción) que posee la mayoría necesaria. Estos dos tercios deben consolidarse, no por pegas, sino por Bolivia, para aprobar las reformas estructurales que el país exige.
- La Agenda que nos une: Propuestas que enamoran
- Corrección Estructural: Las 10 leyes propuestas en Cochabamba son el punto de partida técnico para sincerar la economía.
- Capitalismo para Todos (Plan Fénix): La propuesta para integrar a la economía informal y de las comunidades rurales. El Plan Fénix es nuestro «activo oculto»: una metodología para que gremios, asociaciones, fraternidades y comunidades rurales conviertan su dinero, hoy perdido en sobreprecios e intermediarios, en un capital productivo real y transparente. Es la herramienta para que el ciudadano deje de ser súbdito de dirigentes y se convierta en dueño de su destino. Estamos construyendo el modelo; pronto verán cómo su organización se transforma en su propio motor de inversión.
Bolivia no aguanta otros 50 días de estancamiento. La unidad es la única salida al abismo. El momento de liderar y construir es ahora.
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