La tecnología moderna pone en dificultad a los diarios de papel

Cuando un periódico muere, todos nos sentimos un poco más pobres. El 11 de septiembre de 2019 ha salido por última vez el Washington Post Express, fundado en 2003, era un tabloide gratuito que se distribuía en las estaciones de trenes subterráneos y de buses en Washington. En 2007 tuvo un tiraje de casi 200.000 ejemplares diarios. En los últimos tiempos llegaron a 120.000 y en los últimos años casi nadie lo leía.

Cuando los inversionistas comenzaron a disminuir el director del Washington Post Express escribió un editorial muy amargado e irónico: “Espero que continúen disfrutando de esos malolientes teléfonos inteligentes”. Casi todos los pasajeros de los trenes subterráneos o de los autobuses estaban con su smartphone leyendo las últimas noticias del día en los news.

Los smartphones se han extendido desde los años 2010, pero el golpe de gracia, si así lo podemos llamar, ha sido el uso del Wi-Fi que permite de continuar en la red, incluso viajando en un tren subterráneo o en un túnel.

Sin embargo, hay algo que no se entiende en esta despedida, como cuando pronosticaron que la TV había matado a la radio. La radio sigue muy viva y digamos la verdad, no han sido ni los teléfonos inteligentes ni la Wi-Fi a “asesinar” el Washington Post Express, fue la incapacidad de quienes lo dirigieron a no entender, que el mundo estaba cambiando.

Es como cuando los que fabricaban las velas de cera estaban en desacuerdo con los que inventaron la bombilla eléctrica, o cuando los conductores de carruajes tirados por caballos, hicieron literalmente las barricadas contra los primeros automóviles. Podemos lamentarnos que hoy los abanicos no están más de moda, pero la gente prefiere el aire acondicionado. Los pasajes del tren o de los aviones ya no se compran en las agencias de viajes, ahora basta un “clic” en un “App” para comprarlos.

De todos modos la prensa es la prensa, un baluarte de la democracia, porque sin ciudadanos informados, el pueblo se puede desorientar y estar perdido, como sucede dónde no hay libertad de prensa. Pero el objetivo del periodismo no es sólo vender papel, es difundir las noticias, hacer conocer la literatura, la cultura, las opiniones, etc.

Dicho esto, el papel no muere necesariamente, esto se demuestra por la resistencia de los libros papel en comparación a los libros electrónicos, los e-book.

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