El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, celebra el primer año de su segundo mandato con un provocador mapa que resume el regreso de la línea dura de la Casa Blanca en política exterior de su actual Administración. Con Canadá, Venezuela y Groenlandia como parte de Estados Unidos –según se aprecia en la foto con líderes mundiales en su despacho modificada con inteligencia artificial, pero compartida por el propio mandatario y cuentas oficiales del Gobierno– Trump busca demostrar al mundo el poder económico, militar y geopolítico de su país, dejando claro que no solo es la primera potencia mundial sino también el imperio que está en capacidad de expandirse, sí así lo quisiera.
El polémico mapa de Trump bien podría calificar como un meme, aunque tampoco es tan inocente como parece. Por un lado, es una muestra de lo que ha logrado en los últimos 12 meses; por el otro, una advertencia de lo que podría conseguir en los tres años que le quedan en la Presidencia, al menos en Canadá, Venezuela y Groenlandia, donde parece haberse enfocado tras declarar que su política exterior se guiará por la Doctrina Donroe –como Trump rebautizó a la Doctrina Monroe, haciendo un juego de palabras con su nombre– que considera todo el hemisferio occidental y los océanos que lo rodean como zona de influencia de Estados Unidos para garantizar su seguridad.
CANADÁ: ¿EL ESTADO 51?
Con la anexión de Canadá (al menos con IA), el líder republicano recuerda cómo comenzó su guerra arancelaria, que le ha servido como herramienta política para manejar otros temas, como migración, por ejemplo, y que en lo económico parece haberle permitido conseguir, al menos en corto plazo, el resultado que buscaba. No es un dato menor que en el tercer trimestre de 2025 el PIB de EEUU creció 4,3 %, el ritmo más rápido registrado en dos años.
Su oferta de convertir a su vecino del norte en el estado 51 de la Unión Americano parece seguir en pie. Mientras tanto, el primer ministro canadiense, Mark Carney, firmaba hace un par de días un acuerdo comercial con China, como muestra de su intención de llevar sus negocios para otro lado ante las tensiones arancelarias con Estados Unidos. Pero no es una novedad que Pekín ha venido ganando influencia en territorio canadiense desde hace décadas. Y eso es justo lo que Trump quiere frenar.
VENEZUELA: ¿GREAT AGAIN?
En Venezuela Trump terminó el trabajo que había dejado pendiente desde su primer mandato: derrocar a Nicolás Maduro. Esta es, sin duda, la mayor medalla que se ha colgado en su primer año de gobierno tras su regreso a la Casa Blanca. Las barras y las estrellas sobre el país sudamericano no solo representan una muestra de que la mayor operación militar en el Caribe contra el narcotráfico alcanzó su objetivo final con la operación Resolución Absoluta la madrugada del 3 de enero que terminó con la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, tras una serie de bombardeos a objetivos militares en Caracas y sus alrededores sin que hubiera una sola baja en las tropas estadounidenses. Si a alguien le quedaba alguna duda sobre el poder militar de EEUU, hace menos de tres semanas fue despejada.
Ahora, Trump insiste en que gobierna Venezuela desde Washington y que la presidencia interina de Delcy Rodríguez solo hace parte de la primera etapa del plan de tres fases elaborado por su Administración para una transición hacia la democracia en Venezuela. El acuerdo confirmado por PDVSA para el envío de entre 30 a 50 millones de barriles de petróleo a Estados Unidos (que asegura tener el control total del crudo venezolano) y la visita del director de la CIA a la capital venezolana parecen darle la razón al republicano. En Miraflores calificaron el mapa de Trump como «fake news«, aunque sin agregar ningún comentario adicional al respecto. Todo parece indicar que en Caracas no se atreven a llevarle la contraria.
GROENLANDIA: ¿UN CAPRICHO DE TRUMP?
El empeño de Trump en comprar Groenlandia –aunque desde la isla y desde Dinamarca insisten en que no está en venta– abrió otro capítulo en la guerra arancelaria (en este caso con Europa) que ha marcado el primer año de este segundo periodo del magnate neoyorquino. Estados Unidos argumenta razones de seguridad ante un eventual avance de la expansión rusa y china hacia el hemisferio occidental, aunque sin dejar de lado la necesidad del acceso a los recursos en esa zona del Ártico, como tierras raras, y el control de un punto geográfico clave para la defensa de Washington.
A pesar del rotundo rechazo de las autoridades del territorio autónomo danés, así como del Gobierno de Dinamarca y de sus socios europeos, expresado por ocho países en un comunicado conjunto divulgado el domingo, Trump, sin embargo, logró que Alemania retirara sus tropas que había desplegado en Groenlandia apenas 48 horas atrás. Su intención de comprar la isla y anexarla al territorio estadounidense parece ser un capricho al que no piensa renunciar, menos aún luego de no haber conseguido el Nobel de la Paz que tanto quería.
ENTRE COLONIAS E IMPERIOS
El mapa de Trump puede parecer a simple vista un globo de ensayo. No obstante, el líder republicano dejó claro con la captura de Maduro que cuando se fija un objetivo lo consigue. Hay que recordar que no se trata de un político tradicional sino de un empresario multimillonario que ve en cada uno de sus movimiento una oportunidad de inversión. Sin duda, la compra de Groenlandia es hoy su meta más clara, pero advierte que Canadá y Venezuela no dejan de estar entre sus intereses, aunque la anexión territorial sea menos probable.
Como en la exitosa serie de HBO, Game of Thrones (Juego de Tronos), el mundo ha sido dominado a lo largo de la historia por el imperio de turno, desde el persa, el bizantino, el romano, el otomano, pasando por el mongol, el español, el británico, el astro-húngaro, hasta llegar al norteamericano en la actualidad, que si bien no puede calificarse como un imperio tradicional y solo la izquierda se refiere de esta manera a Estados Unidos con la única intención de tener un enemigo en común con el cual rivalizar, el fin de la Guerra Fría con la caída de la Unión Soviética sin duda consolidó su título de primera potencia mundial, que hoy buscan disputarle China y Rusia.
Desde el surgimiento de Estados Unidos como nación con la independencia de las 13 colonias británicas, el mapa de la Unión Americano se ha venido expandiendo hasta ser hoy el tercer país más grande del mundo, sumando territorios mediante tratados, guerras y transacciones comerciales, como fue el caso de Alaska, comprada a Rusia en 1867 por 7,2 millones de dólares. De tal manera que Trump no estaría planteando nada distinto con la expansión del mapa de EEUU, al menos con la eventual compra de Groenlandia, y la insinuación de controlar otros territorios como Venezuela y su intención de hacerse con Canadá, con lo que buscaría dejar atrás la débil política exterior del Gobierno de Joe Biden para remarcar que, en efecto, el imperio que hoy dirige el mundo es el estadounidense.
//FUENTE: PANAM POST//


