Desde su nacimiento en 1952, la COB ha sido un factor de desestabilización para Bolivia y pienso que también es responsable del paupérrimo progreso en los últimos 70 años. Al no dejar gobernar e imponer el caos en Bolivia, han favorecido un desarrollo económico lento, pero también a que nuestro país sea tierra de nadie.
Por si fuera poco, tiene una marcada posición política de extrema izquierda, lo que la hace tomar una postura hostil con los gobiernos que no siguen su línea política. No por nada han sido contados los gobiernos a los cuales la COB apoyó, pero múltiples a los cuales perjudicó.
Cuando nació la COB, eran altas las expectativas sobre su funcionamiento y rol en la nueva etapa que iniciaba. Pero, en vez de ser un instrumento digno para los trabajadores, se convirtió en uno de los operadores del terror del gobierno de Víctor Paz. Los gobiernos del doble sexenio se caracterizaron por ser violentos e inhumanos, por lo que, tanto la población como la oposición política al MNR, vivían en constante terror. Campos de concentración y torturas eran lo usual en ese tiempo. Temo no equivocarme al afirmar que los gobiernos del doble sexenio han sido mucho más autoritarios y violentos que los de la etapa militar.
La COB, al ser un pilar fundamental de esos gobiernos, se encargó de formar milicias armadas junto a otros sectores y así atemorizar a todo aquel que se opusiera al gobierno. Es por esto que llamar a la COB un baluarte de la democracia me parece una insensatez total; es más bien un organismo diseñado bajo una mentalidad de dictadura comunista.
La caída de Víctor Paz en 1964, le significó a la COB perder su poder ilimitado. Barrientos optó por consolidar el brillante pacto “militar-campesino”, que le dio mucha popularidad en múltiples sectores. Por ende, la COB, pasó a optar por una posición de desestabilización al nuevo gobierno.
Entre esas acciones estuvo la conspiración junto a sectores comunistas para participar en la guerrilla liderada por el Che Guevara. Esto era evidentemente traición a la patria, pues ponerse al lado de un invasor extranjero en una batalla, en vez de al lado de su país, no solo es un acto de traición, sino un acto cobarde que atentó contra la soberanía de Bolivia. La respuesta del gobierno no se hizo esperar y, pese a ser dura, no había otra opción: era demasiado peligroso para el país que se apoye a la guerrilla criminal del Che Guevara.
Es con la llegada al poder del general Juan José Torres en 1970 que la COB retornó al poder, esta vez siendo el eje principal del gobierno y teniendo todo el poder de decisión para gobernar. Torres fue manipulado y usado por la COB para aplicar medidas similares a las adoptadas por el comunismo soviético. No se debe olvidar a la “Asamblea Popular”, que era un soviet y buscaba la aniquilación de todos los enemigos del régimen. De no haber sido una alianza militar junto a FSB y MNR, el país hubiera entrado en una etapa sangrienta y violenta. La Asamblea Popular pretendía copiar los métodos de la Revolución rusa y cubana, lo que se traduce en sangre, violencia, terror y dictadura.
Luego de los gobiernos militares, la COB meramente se dedicó a no dejar gobernar a los gobiernos de turno, llegando a los puntos más altos con Hernán Siles Zuazo y en la segunda gestión de Gonzalo Sánchez de Lozada. Fue finalmente con Evo Morales y el MAS que la COB retomó el poder, fue “mimada” y nada hizo cuando el país se hundía en una terrible crisis.
Hoy buscan desestabilizar al gobierno a como dé lugar, no por actos de patriotismo, sino para recuperar el poder y sus privilegios. Tristemente, la COB nunca luchó por Bolivia, sino luchó por destruirla e imponer una dictadura marxista totalitaria. O empiezan a optar por una postura patriota y dejan sus radicalismos ideológicos, o me temo que cuando se ponga orden en la nación, la COB debe ser desestructurada, despolitizada y refundada bajo una lógica patriota.
Orden en Bolivia.
- FABIÁN FREIRE
- ESCRITOR. ESTUDIANTE DE CIENCIAS JURÍDICAS. COLUMNISTA EN EL DIARIO.
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