El bloqueo constante del servicio de internet que ejerce la dictadura en Cuba sobre su ciudadanía, acompañado de las pésimas condiciones que ofrece su principal gestor, la Empresa de Telecomunicaciones (ETECSA), impulsa la venta clandestina de las antenas de Starlink en la isla. Debido al riesgo de confiscación que supone ser descubierto con estos equipos, el kit de instalación se ha disparado hasta llegar a los 1800 dólares, cifra que representa seis veces su costo comercial, estipulado en 300 dólares.
Ni la prohibición del régimen castrista a la tecnología propiedad del magnate Elon Musk, ni la cantidad de dinero a invertir para obtener estos dispositivos, impide el incremento de la demanda de los equipos, así lo publica 14 y Medio.


