«Es urgente que las personas que no queremos ser subsumidas por voluntades sectarias actuemos pronto»
Reducir la expresión “ventana de Overton” a un proceso netamente mecánico que convierte lo impensable en socialmente aceptable no sería del todo exacto, ya que esta herramienta se aplica principalmente a la observación y al análisis de los fenómenos sociales, políticos y comunicativos y a la manera en que las ideas van ganando o perdiendo relevancia dentro de la agenda pública en momentos determinados. El concepto proviene de su creador, Joseph P. Overton, exvicepresidente del Mackinac Center for Public Policy, un laboratorio de ideas (think tank) que defiende los principios del libre mercado, del gobierno limitado y de la propiedad privada, tal como indica su portal oficial.
Contrariamente a lo que podría pensarse, tanto la apertura como el desplazamiento de la ventana son impulsados por asociaciones de la sociedad civil, activistas, líderes carismáticos o centros de pensamiento (think tanks) y no necesariamente por actores políticos tradicionales. Esto fue descrito por el propio Overton, ampliado por Joseph Lehman (también miembro del Mackinac Center). Lo anterior ayuda a comprender que determinadas ideas para alcanzar la visibilidad y la aceptación social transitan por seis etapas: impensable, radical, aceptable, sensata, popular y de política pública.
Considerando la aplicabilidad de esta herramienta para interpretar ciertos procesos, hoy en Bolivia deberíamos preocuparnos por el desplazamiento de la ventana overtoniana mediante el activismo con tintes colectivistas que buscaría la hegemonía en las instituciones educativas, culturales, artísticas, comunicativas y políticas. Últimamente, quienes intentan conducir el discurso e imponer la agenda social son los líderes de estos grupos, con la indulgencia o pusilanimidad de ciertas autoridades y el silencio cómplice de quienes no perciben la gravedad de la brecha que se está generando.
¿Qué indica que los activismos intentan desplazar la ventana overtoniana en Bolivia? Primero, tienden a atentar contra la libertad de expresión de quienes tienen posturas diferentes a las suyas mediante mecanismos de censura (p. ej., cancelación). Segundo, los privilegios basados en políticas de acción afirmativa o en subjetividades pueden entrar en tensión con el principio de isonomía y, por último, la utilización de recursos e instituciones públicas otorga al Estado el poder de inmiscuirse en aspectos individuales que debieran mantenerse privados, tales como el manejo de determinados códigos culturales y lingüísticos.
Es urgente que las personas que no queremos ser subsumidas por voluntades sectarias actuemos pronto, para lo cual primero debemos comprender los detalles de este proceso sociopolítico-cultural, detectar los objetivos de los activismos y, posteriormente, establecer una discusión y un rechazo coherentes ante tales posturas ideológicas. Habrá que rechazar que se normalicen privilegios legales, cuotas obligatorias y, por supuesto, que se intente vulnerar a las poblaciones más jóvenes mediante el adoctrinamiento en la educación, incluso cuestionando a las autoridades que, de forma demagógica, se presten pasivamente a estas concesiones.
Estamos a tiempo de frenar la incorporación de elementos ideológicos controvertidos en la sociedad boliviana. Si seguimos siendo permisivos y buenistas, llegará el punto en que algunas políticas ya estén instituidas y será más difícil restablecer las libertades que se hayan perdido.
Con coherencia y respeto, pero, sobre todo, con base académica y científica, hagamos saber que ningún grupo reducido puede convertir sus concepciones particulares en verdades indiscutibles ni, mucho menos, tomar las riendas y dirigir las políticas de una nación.
- (*) LOS TEXTOS PUBLICADOS EN ESTE ESPACIO DE LIBERTAD DE EXPRESIÓN SON DE ABSOLUTA RESPONSABILIDAD DE SUS AUTORES Y NO COMPROMETEN LA LÍNEA EDITORIAL LIBERAL Y CONSERVADORA DE VISOR21


