Dockweiler sufre el síndrome de Diógenes

«La salud pública está en riesgo porque donde hay basura hay roedores»

La ciudad maravilla cambió de rostro en las dos últimas semanas y de ciudad maravilla empieza a mostrarse como ciudad basura. El alcalde Dockweiler parece sufrir el síndrome de Diógenes, un trastorno del comportamiento, por el que una persona se aísla por completo de la sociedad, descuida su higiene personal y acumula grandes cantidades de basura o desperdicios en su hogar.

El alcalde se entercó en su posición y no quiere pagar más de lo que establece el contrato actual, pese a que subió el precio del diésel y el gobierno estableció desde enero un nuevo salario mínimo, que es de 3.300 bolivianos.

A su turno, la empresa La Paz Limpia dejó de recoger la basura exigiendo un reajuste al monto global recibido por el servicio, alegando que sus tarifas operativas se encarecieron y no tiene el dinero para pagar a sus trabajadores. Los camiones recolectores dejaron su tarea hace dos semanas y el paceño ve montañas de basura en las esquinas, mercados y ahora, en lugares donde antes no se dejaban los desperdicios. El alcalde calificó esta medida como radical, ajena al diálogo, caprichosa, que busca obtener un beneficio en base a presión.

La salud pública está en riesgo porque donde hay basura hay roedores. Por las calles paceñas transitan diariamente miles de niños que van a la escuela, personas que asisten a sus fuentes de trabajo, ambos sienten el hedor que despiden esos promontorios de desperdicios, principalmente de comida que sobró en la mesa familiar.

Como paliativo, la Alcaldía pidió a los vecinos no dejar la basura en las esquinas y apeló a la paciencia de los vecinos, para esperar a camiones particulares que suplirán el servicio haciendo sonar su campana. Quienes viven en edificios calificaron la solución como una broma de mal gusto y los que esperaron con la basura en la puerta de sus domicilios no vieron pasar al citado camión.

Con el 23 % de los votos emitidos, César Dockweiler fue elegido alcalde paceño en mayo pasado y a tres meses de su gestión confronta su primer problema de envergadura. La falta de respuesta oportuna parece ser su principal error y suma las críticas, porque detrás de esta decisión estaría guardando una carta bajo la manga: contratar a una empresa de limpieza de propiedad de un allegado del MAS.

En la ciudad de La Paz se recolectan diariamente 600 toneladas de basura y en una de sus decisiones desesperadas, Dockweiler obligó a sus funcionarios, durante el fin de semana, a colaborar en el recojo de basura. Se retiraron 394 toneladas de residuos sólidos, lo que equivale al 5 % del volumen estimado de 8.106 toneladas generadas en dos semanas, en las que los empleados de La Paz Limpia realizan su protesta en la puerta de la Alcaldía.

El Gobierno a través del Decreto Supremo 5660, permite a los municipios ajustar de forma excepcional los contratos de aseo urbano considerando el aumento del diésel y la gasolina, pero la medida debe estar sujeta a un diálogo que no prospera, porque entre dos tercos no hay posibilidad de encontrar una salida; mientras el paceño ve basura por todos lados, respira basura, observa día a día el crecimiento de las montañas de desperdicios; en tanto, los que quieren imitar a Diógenes mantienen su postura insensible.

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