Pese a los anuncios desde Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) sobre la salida de cisternas desde Senkata, la gasolina no llega a los surtidores de La Paz, donde las interminables filas no avanzan durante varios días.
«Estamos desde el feriado (de Corpus Christi) esperando y no avanza la fila. Tenemos que turnarnos con mis familiares para dormir en el auto, porque también hay que ir a trabajar», relató un conductor particular, en la fila del surtidor de Villa Fátima.
La situación de los conductores particulares se repite cada noche, con turnos para pernoctar dentro del motorizado para luego salir a cumplir las labores formales en una oficina, negocio, servicio u otra actividad. Ese desgaste físico es otra de las consecuencias de este conflicto de carburantes que data de mucho antes de las movilizaciones sociales contra el Gobierno.
El transporte sindicalizado de La Paz, a su vez, continúa operando de forma irregular en una suerte de paro indefinido, con menos frecuencia se cobertura a las rutas y movilidades que salen a recoger pasajeros sin sus discos de identificación. Entre sus demandas también está el reclamo por el desabastecimiento de combustibles en el departamento.
Las medidas de presión de parte de este sector, programadas para este lunes, fueron suspendidas por el anuncio de movilizaciones de otros sectores sociales que mantienen 38 días con el pedido de renuncia del presidente Rodrigo Paz.
Desde YPFB se informó sobre el despacho de 595 mil litros de gasolina a Caranavi y Alto Beni (provincia Caranavi); Guanay (provincia Larecaja); Irupana, La Asunta, Chulumani y Palos Blancos (provincia Sud Yungas); Coroico y Coripata (provincia Nor Yungas); San Buenaventura e Ixiamas (provincia Iturralde); Inquisivi (provincia Inquisivi), así como a municipios de las provincias Omasuyos y Larecaja (Sorata).
El abastecimiento para La Paz y El Alto, sin embargo, no llega o no logra devolver la normalidad en los surtidores de ambas ciudades.


