Pedir por convicción no por la razón

«Existe una retorcida y antojadiza lógica que utilizan los dirigentes sindicales para justificar su pedido permanente e inclaudicable por incrementos salariales»

Cerca ya al Día del Trabajador los dirigentes de la Central Obrera Boliviana (COB) salen en los medios de comunicación adelantando su eterno pliego petitorio alrededor del Salario Mínimo y el Haber Básico a nivel nacional.

Existe una retorcida y antojadiza lógica que utilizan los dirigentes sindicales para justificar su pedido permanente e inclaudicable por incrementos salariales que respondan por lo menos a la recuperación del poder adquisitivo por concepto de la inflación. Este beneficio no alcanza únicamente a los asalariados, que, en Bolivia, no superan el 20% de los trabajadores, el beneficio irradia fuera de esta esfera de privilegiados para inundar la economía del pueblo raso, aquellos gremiales, comerciantes de los mercados, carniceros, transportistas y demás trabajadores que no cuentan con un sueldo fijo ni los beneficios que implica.

El consumo que hace ese 20% de asalariados es el medio por el que la “riqueza” se redistribuye abajo haciendo que el pedido inicial de incremento salarial amplifique su impacto y permita alcanzar un nivel de bienestar colectivo superior.

Palabras más palabras menos, eso es lo que la COB defiende como tesis.

¿Es algo nuevo? Para nada lo que la COB utiliza como discurso es una versión retorcida de la “Teoría del Derrame” popularizada por el presidente norteamericano Ronald Reagan en los años 80s.

Básicamente la teoría del derrame afirma que una reducción de impuestos a Empresas y Personas de Altos Ingresos favorecería a incrementar la inversión y por ende el crecimiento económico, considerando todo lo que ello conlleva reducción de desempleo y una mejora de los niveles de vida de los ciudadanos. Este enfoque apunta a incentivar la oferta para que esta pueda sacudir la economía y así proyectar en sendas de crecimiento sostenido.

La crítica que surge a raíz de esta lógica es que lo que realmente sucede es que se da una Acumulación de la Riqueza en los sectores de Altos Ingresos que abren aún más las brechas de desigualdad, no existiendo ninguna garantía de que la inversión se incrementa en paralelo a la reducción de los impuestos.

Ahora bien, la tesis de la COB sigue una lógica distinta en cuanto al enfoque, esta considera primero la demanda bajo la siguiente afirmación:

“Un incremento en el Salario Mínimo Nacional y Haber Básico incrementa el consumo de los sectores asalariados por ende se da un fenómeno de redistribución hacia sectores no beneficiados inicialmente a través de un incremento en las compras de bienes y servicios que estas proveen en la economía”

La crítica en cuestión iría en este sentido: es un graso error asumir que todos los asalariados mantendrán su patrón de consumo únicamente en los sectores no asalariados e informales  por lo que racionalizar su comportamiento de esta manera es una presunción que ignora el comportamiento del consumidor así como el cambio en sus gustos y preferencias que los puede sacar sin dificultad de los mercados internos y ubicarlos en mercados de proveedores externos que incrementaría la dependencia hacia las importaciones en productos de primera necesidad”.

No solo es una incoherencia conceptual sino también una incoherencia ideológica porque el pedido de la COB suena a una doctrina conservadora propia del partido republicano al estar inspirada en la propuesta de Reagan.

Para que la teoría del derrame de la COB funcione se debe direccionar o condicionar el consumo de los trabajadores específicamente a los sectores informales no asalariados que proveen bienes y servicios en cualquiera de sus niveles. Solo así, a partir de la fuerza, podrían garantizar que su lógica sea una realidad.

Lo cierto es que la COB en lugar de preocuparse por el salario nominal debería apuntar su dedo al Banco Central de Bolivia y su política monetaria, ya que la depreciación del boliviano nace en sus escritorios por su acción o en este caso particular su inacción. Sin resolver el déficit público, incrementando de la deuda pública y la no definición de una política cambiaria clara tomando en cuenta el peligroso nivel de iliquidez de las Reservas Internacionales son señales claras que no importa cuanto incrementen el Salario Básico Mínimo Nacional su impacto será tan pasajero como una pompa de jabón en el aire.

Señores de la COB son los revolucionarios más conservadores de derecha que puede existir. Piensen antes de hablar.

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