«El sindicalismo, en vez de proteger a los trabajadores, se ha convertido en un instrumento de opresión que solo causa terror al ciudadano y llega a atentar contra el desarrollo del país»
Como ya es costumbre en nuestro país, las huelgas, manifestaciones y paros se caracterizan por ser violentos. Si bien históricamente la Central Obrera Boliviana (COB) es quien guía estas acciones y fomenta el caos en nuestro país, hay otro sector que en estas últimas décadas se ha convertido en un factor de desestabilización para los gobiernos. Estoy hablando, por supuesto, del sector del transporte sindicalizado, que tiene como grupo más radicalizado y violento al del transporte de minibuses.
Si bien el problema del transporte público es de escala nacional, este parece alcanzar grados mucho más graves y preocupantes en la ciudad de La Paz. Esto debido a la topografía de la ciudad y también por la alta presencia de minibuses que, en su mayoría, pertenecen a sindicatos.
Se esperaría que estos sindicatos sean de ayuda para sus afiliados, pero es todo lo contrario, representan una traba y no permiten a muchos trabajar libremente. De igual forma, el servicio ofrecido a la población es paupérrimo e inhumano.
En los últimos años y por culpa de autoridades sin carácter, se ha vuelto común que estos sindicatos de minibuses sometan a la población a sus caprichos. En los últimos meses han subido los pasajes de manera indiscriminada y, para colmo, su servicio cada día empeora. De igual forma, no respetan las señales de tránsito ni a los peatones, por lo que accidentes se han hecho tristemente comunes.
Queda claro que el sindicalismo, en vez de proteger a los trabajadores, se ha convertido en un instrumento de opresión que solo causa terror al ciudadano y llega a atentar contra el desarrollo del país. Reitero la idea de siempre, se necesita orden y a los que fomentan la destrucción, el caos y la violencia, se los debe juzgar y castigar ejemplarmente. Ya la ciudadanía está harta de ser sometida por sindicatos que, de no salirse con la suya, se enfrentan al gobierno y anarquizan la ciudad, dejando al ciudadano en una situación de vulnerabilidad constante.
Las últimas protestas guiadas por los sindicatos de minibuses para muchos esta vez han estado justificadas, pues la mala calidad de gasolina ha afectado a muchas personas. Empero, puede que la protesta sea esta vez válida (algo que para el sector de minibuses es muy raro), pero de nuevo las formas han sido incorrectas. Se ha vuelto común ver chicotazos y violencia en esta clase de protestas, algo que no faltó en esta ocasión, cuando múltiples minibuseros no solo han escarmentado a la población, sino también a algunos de sus “colegas”.
Ya no podemos vivir constantemente atemorizados por estos sectores y, además, con un transporte tan paupérrimo que solo saca lo peor de los ciudadanos. Bolivia necesita orden y para lograr esto, se debe castigar a los grupos culpables del caos y la violencia, pero se debe presentar una propuesta digna para el transporte público. Basta de que el transporte sindicalizado tenga un monopolio total sobre el transporte masivo, es hora de cambiar esto y el Estado, como en otras partes del mundo, deberá presentar en su momento una opción que permita resolver este problema.
La propuesta que tengo respecto a este tema, es algo que abordaré en otro artículo. Ya no es posible que en pleno Siglo XXI, el boliviano tenga un transporte anárquico, caótico y sobre todo violento. La idea pasa por un uso masivo del teleférico y que éste se complemente con un sistema de buses (queda pendiente si serán los PumaKatari u otro servicio).
Por el momento lo que me queda es pedir que se instaure orden en Bolivia y que se castigue a los sindicatos malintencionados, sobre todo a la dirigencia que solo explota a sus afiliados. Es evidente que se necesitan nuevas leyes y también nuevas sanciones para todos estos grupos. En una situación tan caótica no queda más que ser firmes y sancionar ejemplarmente, basta de evadir los problemas, para poner orden hay que ser directos, frontales y, sobre todo, no titubear.
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