Nueva plaza Bolivia será iluminada y más segura

La noche cayó sobre Sopocachi con una luz distinta. No fue la habitual penumbra de la avenida Arce, sino un resplandor nuevo, todavía en ensayo, que comenzó a dibujar arcos, senderos y volúmenes donde antes había sombras.

Eran cerca de las ocho de la noche, cuando el alcalde Iván Arias ingresó a la Plaza Bolivia con paso lento, para inspeccionar los trabajos de revitalización que, en más de un 90% de avance, prometen cambiarle el rostro a uno de los espacios públicos más transitados —y durante años más evitados— de la ciudad.

Acompañado por el secretario municipal de Infraestructura Pública, Guilherme Tortato, Arias recorrió la plaza como quien camina un territorio recién descubierto. Cada tramo era una explicación técnica y, al mismo tiempo, una conversación espontánea sobre ciudad, estética y seguridad.

“¿Estas luces van a ser claras o de color?”, preguntó el Alcalde mientras observaba los arcos luminosos aún en prueba. “Multicolor, si usted quiere”, respondió Tortato. “Eso tendría que ser”, replicó Arias. “Para darle todo el color”.

La Plaza Bolivia, ubicada entre la avenida Arce y la calle Capitán Ravelo, fue durante años un espacio oscuro, con pendientes incómodas, pisos resbalosos y rincones propicios para la inseguridad.

Hoy, el relato es otro. Donde antes había 3.400 metros cuadrados de áreas verdes, ahora hay más de 4.000. Los árboles pasaron de 77 a más de 100. La pendiente fue suavizada, los pisos son antideslizantes y podotáctiles, y los recorridos invitan —literalmente— a entrar, caminar y quedarse.

“Antes nadie quería venir aquí”, admitió el Alcalde mientras descendía por uno de los senderos de piedra comanche que atraviesan la plaza a nivel del jardín. “Ahora el espacio te llama”. Y no exagera: la iluminación uniforme elimina los puntos ciegos, los jardines recuperados oxigenan el entorno y la plaza se abre visualmente como un anfiteatro urbano donde todo se ve y todo se cruza.

Uno de los sellos más destacados de la obra es la accesibilidad. Pasamanos con escritura en braille, vados, recorridos inclusivos y señalización pensada para personas con discapacidad visual convierten a la Plaza Bolivia en un modelo inédito en la ciudad y, según Tortato, en el país. “Hemos llegado al extremo del detalle”, explicó el secretario. “Incluso los pasamanos le dicen al no vidente dónde está y qué lo rodea”.

En el corazón de la plaza, el monumento al desaparecido presidente del Club Bolívar, Mario Mercado, volvió a respirar. Antes casi oculto entre desniveles y vegetación mal cuidada, hoy se jerarquiza con jardines florales, barandas nuevas y un eje visual que lo devuelve al protagonismo. “Estaba perdido”, comentó Arias al detenerse frente a la escultura. “Ahora se nota”.

La intervención no se limita a lo estético. La seguridad fue uno de los principales motores del proyecto. “La oscuridad genera inseguridad”, explicó Tortato. “Aquí había consumo de drogas y espacios donde la gente no se sentía vista. Hoy no existe un solo punto oscuro”. A ello se suma la recuperación de áreas verdes que antes estaban abandonadas, incluso aquellas que debían ser mantenidas por edificios privados colindantes.

La plaza incorpora además juegos infantiles con piso de caucho, un parque canil cercado, áreas de descanso para estudiantes y trabajadores, y un elemento inédito en el espacio público paceño: contenedores soterrados para residuos comunes y reciclables. “Por primera vez se pensó también en la basura”, subrayó Arias.

Otro hito es la instalación de un baño público moderno, con un espacio familiar que permite el ingreso conjunto de adultos con niños o personas con discapacidad. “Es una solución concreta a un problema real”, explicó Tortato. “Aquí hay escuelas, institutos, universidades. No había dónde ir”, agrega.

La inversión ronda los dos millones de bolivianos y, según el cronograma municipal, la obra será entregada antes de Navidad. “Estamos en los últimos detalles”, aseguró el secretario. “Esto va a ser el espacio público por excelencia de La Paz”.

Mientras el recorrido avanzaba, algunos jóvenes ya comenzaban a ocupar los bordes de la plaza, como anticipando su reapertura definitiva. Arias los observó y sonrió. “Ya tienen práctica de venir”, dijo. La Plaza Bolivia, iluminada y abierta, empezaba a cumplir su nuevo destino: volver a ser de todos.

///FUENTE: AMUN//