Notas sobre la guerra

«La guerra es el mayor horror del cual el hombre es partícipe, destroza nuestra humanidad, mina nuestro futuro y quiebra nuestro espíritu»

Hace algunas semanas, Bolivia se despertaba sorprendida con el hecho de que las campanas de la guerra sonaban levemente cerca de sus puertas, pues nos anoticiamos que, muchos de nuestras compatriotas, se están enlistando para luchar en un conflicto a miles de kilómetros de sus hogares y en post de defender una nación de la cual saben algo por el internet o los eventos deportivos internacionales, arriesgando así sus vidas, con la promesa de montos ventajosos que puedan ayudar a sus familias en una coyuntura de crisis e inestabilidad, como es el presente de la economía nacional.

Esta noticia, en mi caso particular, coincidió con mi lectura del libro: ¨La Crisis mundial 1911 – 1918”, del afamado político, escritor y héroe de la segunda guerra mundial, Sir Winston Churchill, quien jugo importantes roles harto conocidos por la historia universal, en los conflictos bélicos de mayor importancia que tuvo que sufrir la humanidad.

Churchill escribía sobre la guerra: “Ni treguas ni negociaciones mitigaron el uso de las armas. Los heridos morían entre las líneas de fuego; abandonados, se convertían en polvo. Los barcos mercantes neutrales y los barcos hospitales eran atacados y echados al fondo del mar, y los que iban a bordo, abandonados a su suerte, o si los mataba cuando intentaba salvarse. Se hizo toda clase de esfuerzos para someter por hambre a las naciones, sin consideración alguna al sexo y a la edad de sus habitantes. Las ciudades y los monumentos eran arrasados por la artillería, las bombas se lanzaban desde el aire indiscriminadamente, los gases asfixiantes ahogaron o marchitaron a los soldados en la flor de su juventud”.

Estas líneas y las realidades de muchos de mis hermanos, me llevaron a reflexionar sobre los horrores de la guerra, y muchas veces, como subestimamos el peligro de los conflictos, lejos de querer brindar una valoración práctica o moral de aquellos bolivianos que se suman a las filas en la guerra de Ucrania, simplemente deseo brindar ciertas notas de lo que significa realmente un conflicto bélico.

En la niñez y la juventud tendemos inocentemente a infravalorar la guerra, jugamos y soñamos con ser parte de hazañas históricas y valerosas que brinden a nuestros colores nacionales, gloria y honor, para escribir nuestros nombres en oro en la historia y hacer justicia a los desagravios que la patria pueda sufrir, pero, siendo realistas, estas son sólo ensoñaciones justificadas por nuestra tierna ignorancia.

Sin riesgo a equivocarme, la guerra es el mayor horror del cual el hombre es partícipe, destroza nuestra humanidad, mina nuestro futuro y quiebra nuestro espíritu, llevándonos a revelar lo peor de nuestra propia naturaleza, la cual se hace presente por nuestro simple sentido de supervivencia.

Como bolivianos y personas debemos cuestionarnos y reflexionar antes de tomar decisiones tan apresuradas a la luz de la desesperación, si las ganancias monetarias justifican las consecuencias a asumir del hecho de participar en un conflicto armado, tan ajeno y lejano a nosotros, más aún, cuando algunas estimaciones indican que el tiempo de sobrevivencia de un soldado del ejército ruso una vez en el frente de combate, oscila entre 30 minutos y un día.

Habrá quien consideré que mi posición es pacifista, lo cual es errado, pues la experiencia demostró que, en determinados casos, y para nuestro lamento, sólo el conflicto y la autodefensa pueden ser el único camino, así como Ucrania lucha por su propia existencia y autodeterminación, pero sí puedo decir que, en la medida de lo posible, como es el caso de mis compatriotas pensando en alistarse en filas rusas, es preciso ser antibelicistas y evitar peleas completamente innecesarias.

La guerra no es un juego, significa miedo, ansiedad, desesperación, dolor y muchas veces muerte, y para quien vuelve, nunca se retorna de la misma manera, las cicatrices físicas y mentales son para siempre, ya que, después de todo, “muchos quieren ir a la guerra hasta que están dentro de ella”.

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