Hace un tiempo escribí un artículo enfocado en los pilares fundamentales con los cuales debía contar un nuevo partido político. Hoy vuelvo a presentarle al lector los pilares fundamentales que pienso son imprescindibles para la concepción de una nueva visión de país.
Mi pilar fundamental es Nación, porque a través de éste pasa la consolidación de la nación boliviana, una que estas últimas décadas se ha visto debilitada y dividida tanto por el nefasto masismo como por sus funcionales. El gran problema estructural de Bolivia es el hecho de que jamás se ha podido consolidar como nación; las divisiones y enfrentamientos siempre han primado en nuestra patria. Algo que sin dudas nos ha retrasado como país y ha generado grandes problemas internos, pero también intenciones de división e incluso, en algunos casos, separatismo.
Bolivia nace a través del mestizaje de culturas, pero también del hecho de que hemos decidido ser independientes, sin anexarnos al Perú o a la Argentina. Y por más que muchos han amenazado nuestra soberanía, siempre hemos salido triunfantes. La visión socialista en la que plantean que Bolivia es plurinacional ha sido profundamente dañina y ha causado que la nación boliviana entre en un punto crítico de su historia.
Como dije, la nación boliviana existe, pero debe ser consolidada, esto a través de un proyecto nacionalista enfocado en fomentar la unidad nacional, crear una identidad nacional y concebir un nuevo Estado Nacional. Bolivia nace del mestizaje de culturas, y se tienen muchas más similitudes que diferencias; es burdo y criminal fomentar discursos de división.
Es imperativo consolidar a la nación boliviana, hito intentado por la “generación del Chaco” y partidos de corte nacionalista, pero que por el fracaso de los gobiernos del “doble sexenio” no ha sido posible. Hoy Bolivia tiene mejores condiciones que hace décadas para consolidar la nación boliviana y, si bien el trabajo será extenso y complejo, es una obligación como bolivianos lograr esta hazaña.
El segundo pilar, está enfocado en la instauración de Orden. Bolivia jamás ha tenido orden: el caos y la anarquía han sido constantes y regulares en nuestra historia. Tanto así, que el Estado ha fracasado en dar seguridad, estabilidad y paz a sus ciudadanos, dejándolos a merced del caos y la violencia. Al principio, la justicia no respondía a las grandes mayorías, para después tener gobiernos déspotas que en vez de pensar en la patria, pensaron en sus meros intereses. Con la llegada de la Revolución Nacional, sin duda hubo un salto cualitativo, empero también se dio el inicio de la dictadura sindical y de las organizaciones sociales, que tienen secuestrada la voluntad de la ciudadanía y de las grandes mayorías.
No es alocado afirmar que el país es actualmente tierra de nadie, en donde estas organizaciones imponen su ley y tienen incluso mucho más poder que el Estado, mostrando que nuestro Estado es fallido y no cumple con el “contrato social”. De igual forma, estas organizaciones tienen secuestrados a sus afiliados, en una situación en donde solo los dirigentes o cabecillas salen beneficiados. Es momento de imponer orden en Bolivia y que también la ley se haga cumplir; es tiempo de seguridad y paz.
El último pilar, que es la Prosperidad, busca no solo el crecimiento económico de Bolivia, sino también mejorar la calidad de vida de sus habitantes. Esto a través de políticas que se enfoquen en favorecer lo producido nacionalmente en todas las escalas. Basta de extorsionar a los productores nacionales. El Nuevo Estado Nacional debe dar a los emprendedores todas las facilidades económicas y legales para, de esta forma, lograr un trabajo conjunto a favor de la patria. Este proceso de protección y favorecimiento a los productos nacionales pasa por una lógica de largo plazo, en la cual también nos abramos al mercado externo, pero de forma competitiva.
Bolivia por encima de todo.
- FABIÁN FREIRE
- Escritor. Estudiante de Ciencias Jurídicas. Columnista en El Diario.
- *NdE: Los textos reproducidos en este espacio de opinión son de absoluta responsabilidad de sus autores y no comprometen la línea editorial Liberal y Conservadora de VISOR21


