Menos impuestos para recaudar más

Aunque intuitivamente parece ilógico que una diminución en las alícuotas impositivas tengan como consecuencia un aumento en el total recaudado por el sistema de impuestos, la experiencia demostró que en casos como el boliviano esto es posible y dadas las circunstancias, deseable y necesario.

La informalidad de manera errónea es entendida en nuestro contexto como uno de los orígenes de mal funcionamiento del aparato estatal y un reflejo de la cultura boliviana de saltarse las leyes, lo cual no es el caso, puesto que, el evadir impuestos es una consecuencia, un síntoma de que vivimos en un modelo económico asfixiante, el cual castiga la iniciativa privada y al emprendedor.

Si por algún milagro, el día de mañana, impuestos nacionales adquiriera la capacidad de fiscalizar y controlar toda actividad económica dentro del territorio nacional, seriamos testigos de como una gran cantidad de pequeños negocios, de los cuales dependen las familias con escasos ingresos, quebrarían y desaparecerían, dejando como resultado una situación desoladora para la gran mayoría de la población boliviana.

Imaginemos que la señora Elmira, vendedora de pollos al spiedo a 10Bs en Ventilla de la ciudad de El Alto, se viera obligada a cumplir con toda la normativa impositiva y laboral, la carga sería tal, que prácticamente sería insostenible, dejando a ella, su familia y empleados sin un ingreso, el cual probablemente no es sustancioso pero al final del día ayuda en su vivencia, la señora Elmira no evade impuestos porque sea una criminal que no respeta la ley, sino simplemente porque en caso de hacerlo su supervivencia se vería comprometida, siendo víctima de un estado que incumple su función de facilitar la vida de sus ciudadanos.

Habrá quien haga referencia a estas alturas de la columna, que indique la existencia del sistema simplificado, el cual conlleva menos costos por pago de impuestos, pero cabe recordar que la alícuota como tal no es el único costo en el cual se incurre al pagar impuestos, hay otros costos que conllevan esta situación, tanto legales como ilegales, por un lado, esta el complejo sistema burocrático que es el pago de impuestos, filas, llenado de formularios, y de ser necesario, contratar un servicio de contabilidad, tiempo que uno esta en este laberinto, es tiempo que uno no esta con sus clientes, haciendo lo que debe hacer un emprendedor, generar valor para la sociedad y ganar dinero, por otro lado, existe los costos consecuencia de la coerción y la corrupción de los funcionarios estatales, quienes no pierden el tiempo al momento de querer obtener ingresos “extras” recurriendo a la coerción y muchas veces a la extorsión.

La solución más simple y beneficiosa para este grave problema, es la desburocratización del sistema de recaudación, la disminución de las alícuotas impositivas e incluso la eliminación de impuestos, para que, de esta manera, los empresarios y emprendedores tengan los incentivos a formalizarse y contar con los beneficios de ser parte de la economía formal.

El economista Bernardin Aketoby quien fue director adjunto del Departamento de Asuntos Fiscales del FMI, realizó un estudio en cual evidenció que una reforma tributaria con las características anteriormente mencionadas (Desburocratización y disminución de impuestos), tienen por consecuencia un aumento en la recaudación y por lo tanto mayores ingresos para el estado que pueden ser invertidos en educación, salud, infraestructura, etc.

A partir de las experiencias de Camboya, Guyana, Liberia, Ucrania y especialmente Georgia, se pueden tener mejores resultados fiscales, Aketoby indica que Georgia, “tras el colapso de la Unión Soviética, el gobierno se esforzó por recaudar impuestos. En 2003 la corrupción desenfrenada, que incluía evasión de impuestos, créditos tributarios ilegales y robo de ingresos fiscales, había arruinado las finanzas públicas. A pesar del bajo nivel de los salarios y pensiones, el gobierno ya no podía cumplir sus obligaciones con los funcionarios públicos y pensionistas.”

El gobierno georgiano para enfrentar la situación realizó una modificación en su código tributario, simplificó el sistema, redujo las tasas y eliminó varios impuestos locales menores de baja recaudación. Se mantuvieron solo 7 de 21 impuestos y se redujeron varias tasas, esto acompañado de una campaña de tecnificación para el pago y declaración de impuestos. Así, la tecnología mejoró la eficiencia y limitó las oportunidades de corrupción. A su vez, el gobierno redujo los requisitos para iniciar un negocio, lo que también generó más ingresos tributarios

Como consecuencia, muchos negocios se formalizaron, nuevos emprendimientos se abrieron y comenzó la atracción de inversión extranjera (dólares), puesto que los incentivos del nuevo sistema estaban direccionados a brindar facilidades a los contribuyentes, por lo cual, a pesar que en términos cuantitativos hubo una reducción impositiva, en términos de volumen estos sufrieron un aumento exponencial, dando como resultado récords de recaudación en favor del estado georgiano, ¡Menos impuestos, menos burocracia equivale a más recaudación!

Dadas las circunstancias de la economía nacional, mantener las políticas del presidente Arce y su ministro Montenegro, lejos de ser soluciones, son patadas de ahogado que dañan aún más la ya débil economía boliviana, aprender de estas experiencias y llevar a cabo cambios estructurales haciendo adecuados estudios de caso, ayudarán en el camino a solucionar los daños sufridos durante estos veinte años de una pésima política económica.

  • ESTEBAN EDUARDO BURGOA CARDOZO
  • Director Ejecutivo Generación Bicentenario
  • *NdE: Los Textos Reproducidos En Este Espacio De Opinión Son De Absoluta Responsabilidad De Sus Autores Y No Comprometen La Línea Editorial Liberal Y Conservadora De VISOR21