Exmilitar y excónsul: Venezuela financió cerco violento a Santa Cruz de 2008

VISOR21.- El exmilitar y excónsul Osvaldo Flores Montaño, desde Estados Unidos, realizó una serie de revelaciones, tras su paso como hombre de confianza de Evo Morales, en temas como el cerco a Santa Cruz de 2008, el incremento del narcotráfico y la demanda marítima.

Flores, en entrevista con el programa Encontrados con Gonzalo Rivera, se declaró crítico al régimen del Movimiento Al Socialismo (MAS) y aseguró que desde 2018 no tiene ningún contacto con Morales, a quien calificó como un “cadáver político” que le hace mucho daño al país, pero que todavía tiene amplia cobertura en los medios de prensa.

Especializado en un curso de Inteligencia de Estado en Venezuela, Flores fue asesor directo del entonces mandatario desde 2006, a quien le brindaba información sobre temas de narcotráfico, migración y la crisis social que se vivía durante la primera gestión gubernamental, cuando se debatía el nuevo modelo estatal, las autonomías y la nueva Constitución.

“Yo no entendía bien por qué teníamos que enfrentarnos los bolivianos de una forma tan brutal”, expresó el exmilitar.

“Por un lado, Venezuela financiaba a los movimientos sociales para cometer actos violentos y por otro lado, algunas ONGs financiaban a los movimientos autonómicos”, reveló y añadió que fue la Embajada de Venezuela la instancia que mandó dinero para el cerco a Santa Cruz de 2008.

Los recursos, prosiguió, los canalizaba el embajador boliviano en Venezuela, Julio Montes, a través de la delegada presidencial en Santa Cruz, Gabriela Montaño, para entregar el dinero a los dirigentes de los movimientos sociales.

En ese contexto, Flores también se desplazó a Beni para recabar información sobre las actividades de la DEA. Un funcionario norteamericano consultó si Morales iba a llegar a ese departamento y esa información fue utilizada por el jefe del MAS para decir que “había injerencia” de EEUU en los movimientos cívicos y fue la excusa para la expulsión de esa entidad antidrogas.

En 2008, Flores Montaño fue acusado de haber participado en el atentado a canal 4 de Yacuiba, pero el exmilitar ahora afirmó que quien puso “un pequeño explosivo” a ese medio televisivo fue Rolando Cuéllar, actual diputado, a quien calificó como “uno de los violentos y radicales” de aquella época, pues éste también disparó contra las motos de la Unión Juvenil Cruceñista y beniana que habían llegado a Trinidad en pleno auto de buen gobierno.

Cabe mencionar que a partir de aquellas acciones, el régimen de Evo Morales comenzó a atacar a la resistencia regional, denominada como “media luna”, que derivó en el montaje del caso terrorismo o caso Rózsa que sirvió para incriminar a decenas de líderes cívicos, empresariales y políticos de Santa Cruz.

Sobre el narcotráfico, Flores asegura que brindó a Morales información sobre el crecimiento de esa actividad y la relación que había con los mandos policiales con los jefes policiales Óscar Nina o René Sanabria. En esos años ya se tenía conocimiento de las actividades de organizaciones como el Primer Comando Capital de Brasil, por ejemplo, en territorio nacional.

Aquella situación se trasladó a Chile, donde se comenzaron a endurecer las políticas de control de fronteras y migración con Bolivia.

“Bolivia es un país de tránsito y productor de cocaína y Chile es un país que consume, eso es claro. El tráfico y microtráfico se da por las fronteras y eso preocupa mucho a Chile”, agregó el excónsul.

Finalmente, Flores, que ahora tiene un trabajo como conductor de trailers en EEUU desde 2019, dijo que el entonces canciller David Choquehuanca le abrió el paso hacia un consulado, que luego de sugerencias de otras personas, quedó designado en Chile en marzo de 2014.

En aquel país tomó un diplomado de Historia de Chile para conocer la versión chilena sobre el tema marítimo y también recabó información y documentación de las bibliotecas del vecino país para sustentar la demanda que luego se presentó ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya.

Flores se siente decepcionado por el “proceso de cambio”, considera que ese modelo fracasó y solo sirvió para incrementar la producción de hoja de coca y beneficiar a una cúpula gubernamental, así como manipular a las Fuerzas Armadas durante 14 años.

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