«Cuando el dinero pierde valor, las personas procuran utilizarlo en el consumo de manera pronta ante el riesgo de un deterioro acelerado»
La devaluación de la moneda nacional en Bolivia obedece a una problemática distinta a la que muchas personas atribuyen. Por ejemplo, mucho se habla del comportamiento del tipo de cambio como un parámetro para medir el nivel de preferencia de las personas entre el boliviano y la divisa estadounidense. Sin embargo, muy pocos hacen la pregunta correcta. ¿Por qué el boliviano pierde valor progresivamente? ¿Qué cambió en el tiempo?
Para responder a esta pregunta es necesario analizar el problema del déficit público. Para fines ilustrativos se tomará un ejemplo bastante sencillo:
Asumamos que el Gobierno de Bolivia tiene 100 Bs por concepto de ingresos mediante impuestos, aranceles y otros servicios brindados a sus ciudadanos, que ascienden a 100 habitantes. Ahora bien sus gastos programados son exactamente 100 Bs por lo que todo el dinero recaudado tiene un destino y no se encuentra un excedente sin destino. Todo este dinero proviene de actividades y cadenas de producción reales en la economía, ya sea mediante el consumo o por el lado del ingreso.
Ahora que sucede cuando el Gobierno decide incrementar en 50% el nivel de gastos de 100 a 150 Bs. En este caso no se tiene ninguna fuente interna disponible dejando solo dos opciones o el endeudamiento externo o el endeudamiento interno, en vista que Bolivia no tiene las mejores credenciales en el contexto internacional solo queda mirar al Banco Central de Bolivia y extender la mano.
El Banco Central no al no contar con recursos disponibles en el acto decide ordenar imprimir el dinero adicional que se requiere para financiar ese saldo negativo, este dinero si bien puede tener destino en causas nobles como bonos, el pago de médicos o profesores esta acompañado con un componente nefasto. Ese dinero al ingresar al mercado automáticamente hace que la moneda local pierda su valor, sencillamente porque este dinero surgió de la nada, no tuvo origen en ninguna actividad económica o requerimiento real de la economía a través de los diferentes mercados.
En ese sentido al incrementar de 100 a 150 Bs. cuando la economía real solo requiere de 100 Bs. Lo que se hace es que cada moneda pierda su valor en 50% porque ese exceso adicional no natural resultado de intercambios e interacciones orgánicas de la economía solo se explica a partir de una necesidad extraordinaria del Gobierno por financiar su gasto fuera de los límites de los ingresos generados.
Ahora bien, cuando el dinero pierde valor, las personas procuran utilizarlo en el consumo de manera pronta ante el riesgo de un deterioro acelerado en su poder de compra, por lo que la demanda de bienes y servicios se incrementa en el corto plazo, eso genera más presión hacia la oferta, sin embargo, esta no se ajusta con la misma rapidez por lo que esa demanda insatisfecha presiona los precios de esos productos hacia arriba. La espiral inflacionaria queda instalada, irónicamente la salida a este escenario no pasa por producir más rápido sino orientar ese exceso de dinero fuera de la economía a través de tasas de interés pasivas mayores que induzcan al ahorro o consumo futuro diferido. ¿Y qué pasa con las personas que no desean incrementar su nivel de consumo? Pues estas personas buscan intercambiar sus bolivianos por dólares para que su poder adquisitivo no se vea comprometido y pueda tener una barrera frente a la inflación. Es así que la demanda por divisas no sigue un proceso únicamente orientado hacia la importación de bienes o servicios de consumo o de capital para la producción sino que muchas personas demanda divisas para atesorarlas ante la incertidumbre situación que presiona su precio hacia arriba mientras las reservas en manos del Banco Central van disminuyendo.
EL SISTEMA FINANCIERO EN EL CONTEXTO INFLACIONARIO
De acuerdo a datos del propio Banco Central en el periodo comprendido entre 26/06/2026 y 23/07/2026 se registraron compras de dólares por el sistema financiero por un total de 39.038.278 de dólares americanos a través de 1216 operaciones.
Tan sólo 5 bancos comerciales representaron 88,65% de la compra de dólares en el Sistema Financiero con un total de 990 operaciones que representaron 81,41% del total de operaciones registradas. Sin embargo, ningún banco comercial ofrece abiertamente la venta de dólares al público como se pensaría. ¿Cuál el motivo? Al igual que los individuos, los bancos comerciales se encuentran en disyuntiva de proteger sus activos a través del respaldo en dólares estadounidenses.

LA BASE MONETARIA
Entre mayo 2006 y mayo 2026 la base monetaria, en su base Billetes y Monedas en poder del público, ha crecido 16 veces en el transcurso del periodo, de 5.454.210 miles de bolivianos a 87.324.448 miles de bolivianos un incrementó de 1500% aprox. impulsado por el Modelo Económico Social Comunitario Productivo que tiene al Estado como un articulador y dinamizador central de la economía. Bajo esa lógica el crecimiento anual la base monetaria en su componente más básico fue en un promedio de 16,03% por lo que se esperaría que el Producto Interno Bruto de Bolivia se incrementase en la misma proporción dado que el único respaldo para estos incrementos se debería dar a partir de la actividad económica real, situación que nunca sucedió.
Por lo tanto, al no contar con divisas para respaldar la moneda nacional emitida y adicionalmente, tener una demanda exacerbada en la demanda por divisas hace que cada vez menos dólares estadounidenses queden disponibles como respaldo de cada moneda boliviana nueva utilizada para cubrir las necesidades del déficit fiscal público.
¿DEVALUAR PUEDE SER UNA VENTAJA?
Algunos expertos se inclinan por señalar que la devaluación permite hacer más baratas las exportaciones en términos cambiarios para el resto del mundo. Por lo tanto, una devaluación nos coloca automáticamente en los mercados internacionales sin embargo, esta conjetura es apresurada en vista que no se toma, nuevamente, en cuenta al mercado real. Dependerá mucho del tipo de exportaciones que tenga a la mano el país, del contexto o momento en el que se de y sobre todo de las características reales de la oferta nacional valga decir: procesos productivos, tecnologías, calidad del producto. Si bien el valor real puede descender como efecto directo de la devaluación este no es una oportunidad real sostenible la cual pueda ser la base para la estabilización, es simplemente una condición temporal no estructural.
Alternativas como la dolarización son abordadas desde el sentimentalismo del nacionalismo superficial. La moneda nacional que debería se resguardada es distorsionada por el propio Gobierno Nacional desde 2009, con la nueva Constitución Política de Estado el Banco Central perdió total tuición sobre la política monetaria y se convirtió en un apéndice más del Ministerio de Economía y Finanzas. Si son las propias instituciones públicas las que devaluaron la moneda nacional, realmente ¿es coherente ofenderse por la sola idea de asumir una divisa como moneda oficial cuando en juego se encuentra el bienestar de los estratos más bajos de la sociedad boliviana?
Con seguridad que no, pero la opinión pública piensa lo contrario impulsada por ese “patrioterismo” visceral.
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