«…pero si es posible romper poco a poco cada paradigma que se ha construido alrededor del Leviatán»
Transitados 3 meses desde que asumí el traje de burócrata, siguiendo una batalla desde el mundo de las ideas de la libertad con las incoherencias que la clase política y sus liderazgos fatuos se me dio la oportunidad de conocer al Leviatán desde sus entrañas y desde ahí atacar sus flancos más débiles para finalmente acabar con las monstruosa bestia.
Entendí que existen muchos seguidores que elevan al rango de dios todopoderoso al Leviatán, le rinden pleitesía y honores santificando milagros invisibles que prefieren explicar a partir del misticismo.
La interpretación de la economía o como debería comportarse respecto al Estado es un elemento central para entender porque las políticas públicas toman el rumbo que toman. El asistencialismo se disfraza de apoyo, el hábito de externalizar las falencias propias como un grito desesperado a la empatía institucional.
La humanidad y deber del servicio en el ejecutor de políticas públicas es puesto a prueba como condicionante del individuo detrás del título o cargo público. Sin embargo poco se habla de la responsabilidad con la que se debe administrar el dinero de los contribuyentes.
Cuestionar el costo de no hacer nada, actuar con desdén o simplemente ser cómplice del hábito del ciudadano mal acostumbrado a la falsa comodidad es en sí un acto totalmente inmoral que debe ser no solamente señalado sino demanda de la acción en una respuesta clara.
El peso de la retaliación es abrumador pero estoy convencido que no hacer nada, o navegar en la calma que mece a los taciturnos con cierto poder de decisión es un acto de cobardía que no solo condena a su perpetrador sino a todo su entorno con él.
Es imposible obligar a los ciudadanos a cambiar de hábitos en un instante, pero si es posible romper poco a poco cada paradigma que se ha construido alrededor del Leviatán para encumbrarlo como un ídolo mientras su sombra permitía que todos los burócratas se sirvan de las arcas del Estado sin generar ningún tipo de impacto real en las necesidades de las personas, un placebo que convencía al ciudadano de que su plato se encontraba lleno.
En lugar de hablar de:
- Subsidios al Emprendedosaurio
- Transferencias Indirectas y Directas sin mesura para sectores con capacidad de presión social
- Premios e Incentivos a Mansalva para Sectores Populares bajo excusas totalmente incoherentes
- Cobijar al amigo del poder en las actividades institucionales so pretexto de mantener el estatus quo confundido con gobernabilidad para sostener la inactividad.
- Sucumbir ante el antiguo proverbio popular de “última vez por favor no sea malo” en la falsa esperanza de creer en que la piedad puede convertirse en cambio efectivo de las viejas actitudes.
- Beneficios Universales para los Humildes que viven del día a día a costa de la sostenibilidad financiera institucional.
Prefiero hablar de:
- Pagos bajo parámetros de costos mínimos recuperables para Emprendedores
- Generación de Condiciones favorables a través de la articulación con actores clave del sector privado local, nacional o internacional
- Soltarle la mano a los amigos del poder, mostrarles el camino de la redención en los albores de un nuevo renacer con una visión de largo aliento abierta a su inserción.
- Ser implacable e imperturbable del brazo de las normas que permitan ordenar, organizar y presentar un territorio viable moderno y habitable.
- Uso racional del gasto público para focalizar su aplicación de manera quirúrgica en sectores vulnerables que no resuelvan el problema por ellos sino que apoyen a estos a salir por sus medios de ellos.
Existe una encrucijada ante la que todo individuo transita a lo largo de su existencia. Ser el caballero blanco, aquel aclamado por las grandes mayorías por sus proezas, sus acciones desprendidas y benévolas que muestran su piedad y humanidad para con la gente común. Alguien a quien aspirar a ser y admirar por sus heroicos actos ampliamente divulgados por el boca a boca.
O ser el caballero negro, aquel ser oscuro que se oculta en el anonimato, enigmático en muchos aspectos al punto de ser incomprendido y castigado por ser el antagonista perfecto. Cuyas acciones generan rechazo y la furia de los demás. No es odiado por lo que se encuentra bajo su armadura, lo es por las acciones que este realiza.
En lo que respecta al tipo de burócrata considero que este es el tiempo de caballeros negros, que no buscan agigantar el ego, sino trabajar en el silencio de la oscuridad desmontando el desorden y caos instalado por el Leviatán con una visión tan lejana que es incomprensible por su actuales detractores que lo enfrentan envalentonados esperando que en algún punto claudique en su labor y todo vuelve a su orden natural, un orden al que ya están habituados y del que se alimentan indiscriminadamente.
Prefiero abrazar la fría soledad de la oscuridad a sentir el cálido abrazo de las masas palurdas viciadas por un sistema que alienta su ignorancia como valor fundamental.
- (*) LOS TEXTOS PUBLICADOS EN ESTE ESPACIO DE LIBERTAD DE EXPRESIÓN SON DE ABSOLUTA RESPONSABILIDAD DE SUS AUTORES Y NO COMPROMETEN LA LÍNEA EDITORIAL LIBERAL Y CONSERVADORA DE VISOR21


