Detener a la mafia sindical e instaurar orden en Bolivia

Por décadas, la ciudadanía ha vivido secuestrada y sometida a los caprichos de la mafia sindical, a la que no le importa el país y mucho menos sus afiliados. Ya no es posible seguir viviendo de esta forma; de seguir así, a nuestro país no le espera más que caos y un desarrollo económico paupérrimo. Mientras no haya orden en Bolivia, las perspectivas para nuestro futuro no serán buenas y seguiremos siendo uno de los países más pobres de la región.
La promulgación del Decreto Supremo 5503 que, si bien es polémico, es necesario para parar con el déficit fiscal, ha mostrado hasta dónde son capaces de llegar los sindicatos y movimientos sociales. Para el momento que escribo esto, múltiples son los “movimientos sociales” que han amenazado al gobierno con marchas y caos constante, hasta lograr la eliminación del decreto. Quien lidera esta vez las protestas es el sector de transporte sindicalizado, pero seguramente recibirá apoyo de la COB y la CSUTCB, grupos que jamás han peleado por los intereses de sus afiliados, sino por los de sus dirigentes.

No me sorprendería que convulsionen, bloqueen y “hagan arder” todo el país con tal de lograr sus cometidos; siempre lo han hecho. Si bien en los gobiernos del doble sexenio estos grupos empezaron a recibir beneficios a cambio de ser leales al MNR, es con el MAS que han recibido inmensas gratificaciones. Los sindicatos han cogobernado con el MAS estos 20 años y se han quedado callados mientras la economía del país iba desmoronándose poco a poco, a cambio de recibir múltiples beneficios. Ahora que sus puestos de poder e influencia ya no son los de antes, harán todo lo que esté a su alcance para recuperarlos en tiempo récord.
No me opongo a la actividad sindical; creo que es válida para hacer valer los derechos de los asalariados, sobre todo cuando se cometen fuertes injusticias. Empero, sí me opongo a la actual actividad sindical en Bolivia que jamás ha luchado por el bienestar del país y el progreso de los trabajadores; solo han sido organismos utilizados por la izquierda para generar ingobernabilidad.

Sumado a esto, en el país la gran parte de los sindicatos no tiene un sentimiento patriota, pues en tiempos complejos han velado solo por sus intereses en vez de favorecer los intereses de la nación, algo que es inaceptable. Para colmo, sus métodos nunca son el diálogo, sino la convulsión, la violencia y el terror. La ciudadanía debe vivir todo el tiempo con miedo y en una situación en la que está secuestrada por los caprichos de la mafia sindical.
Basta de que Bolivia tenga un Estado fallido, basta de que los intereses de unos pocos se impongan a los intereses nacionales, basta de que el caos sea algo regular, basta de que las protestas perjudiquen a la gran mayoría de los ciudadanos y, sobre todo, basta de que no exista orden ni seguridad en la nación.

Es momento de que se instaure orden y el Estado se haga presente de una vez por todas; ya basta de caos y de violencia, es hora de que reine la seguridad y la tranquilidad. Solo con orden es que habrá progreso real para Bolivia.
Es también imperativo mostrar que el Estado es fuerte y que ya los grupos organizados no podrán reducirlo y someterlo. Es momento de dar a los bolivianos una vida digna y tranquila, lejos de los secuestros y amenazas de las mafias sindicales. La nación necesita no solo un Estado que la represente, sino también uno que la proteja y, sobre todo, que castigue de forma ejemplar a quien quiera atormentar a la ciudadanía. Hay dos caminos: el del caos y la debilidad, el que ya nos ha hecho mucho daño durante décadas, o el del orden y la seguridad, en donde la ciudadanía vive en paz y los grupos caóticos deben pensar dos veces antes de fomentar convulsiones.
Bolivia sobre todas las cosas.

  • FABIÁN FREIRE
  • Escritor. Estudiante de Ciencias Jurídicas. Columnista en El Diario.
  • *NdE: Los textos reproducidos en este espacio de opinión son de absoluta responsabilidad de sus autores y no comprometen la línea editorial Liberal y Conservadora de VISOR21