«Pronto se acuñó la palabra: “no te hagas el Waisman”, para señalar al que se hacía el desentendido»
Nacido en Argentina y de origen ucraniano, Jacobo Waisman fue uno de los árbitros más recordados por nuestros abuelos junto a don Julio Borelli Viteritto; mientras éste se mostraba muy riguroso, el primero de los nombrados era partidario del espectáculo y de las emociones, de manera que dejaba seguir las jugadas, los empujones y hasta algunas jugadas indecorosas; en otras palabras, miraba hacia otro lugar y dejaba de cobrar la infracción.
Pronto se acuñó la palabra: “no te hagas el Waisman”, para señalar al que se hacía el desentendido, al que no quiere ver y evita cualquier problema. Como la gente creía que Waisman había nacido en Suecia, pronto la expresión se cambió por el de: “No te hagas el sueco”; no te hagas el sueco y págame lo que te presté”, era la expresión más usada para reclamar una deuda.
El Estado, luego haber incumplido el deber de garantizar a las personas el uso de sus derechos fundamentales como es el libre tránsito, tras los bloqueos de los 53 días, echó al olvido otra deuda mayor, que es el haber dañado los motores de medio millón de vehículos con la gasolina basura y solo se dedicó a cambiarle el nombre con el de gasolina desestabilizada para aminorar sus culpas; en otras palabras, se hizo al Waisman.
Se hace frecuente el hecho que las autoridades estatales ignoren los daños causados a la población y no ofrezcan al menos públicamente las disculpas por el daño ocasionado; menos se puede esperar que digan voluntariamente, cómo pueden reparar el daño causado.
Aunque gran parte de las disculpas oficiales proporcionan cierto consuelo a quienes resultaron damnificados; en algunas ocasiones han sido juzgados duramente por estar mal concebidas, ser poco sinceras o ineficaces. Tras medio año de reclamos, las autoridades encontraron como principal responsable del daño causado a miles de ciudadanos bolivianos al ex ministro de Hidrocarburos, Mauricio Medinaceli. Éste formó parte del primer gabinete del presidente Rodrigo Paz desde el 9 de noviembre del año pasado hasta el mes de abril de este año. Se le acusa de incumplimiento de deberes y conducta antieconómica; junto a él serían sindicados un centenar de personas que en diverso grado fueron parte del entuerto.
Para llegar a este episodio de la “novela turca” de varios y largos episodios, se sucedieron versiones que apuntaban a diferentes culpables y colocaban al gobierno en la postura de Poncio Pilato. La media docena de versiones con narrativas diferentes erosionaron la credibilidad del Primer Mandatario, que dejó de referirse al caso para evitar más contradicciones.
Cuando las explicaciones perdían peso, se empezó echando la culpa a Luis Arce Catacora, porque él habría comprado esa gasolina de dudosa procedencia y luego se explicó que los tanques de la petrolera estatal estaban llenos de sedimentos heredados que, al mezclarse con biocombustibles, habían desestabilizado la gasolina. De pronto llegó otra narrativa: la del boicot y sabotaje dentro de la misma entidad petrolera.
A la denuncia de la mala calidad por la falta de control del producto que el gobierno vendía, surgió la narrativa de las mafias transnacionales en garajes de Arica e Iquique y luego las cisternas adulteradas, lo que llevó a la suspensión de contratos con los traders Vitol y Trafigura para la compra de gasolina.
Las novelas de las maletas, el cargamento de oro, el avión que salió de la pista y disparó billetes de corte menor y la detención de Sebastián Marset desviaron la atención de los gobernantes a otro tipo de respuestas.
Si al menos las autoridades de gobierno gestionaran con los gobiernos municipales la exención tributaria de los vehículos por este año, para quienes tuvieron que pagar entre tres mil y cuatro mil bolivianos el arreglo de sus motores, previa justificación documentada (recibos de los talleres), para luego correr con las cuentas, se pagaría parte del daño ocasionado por su negligencia. Hacerse el Waisman, no quiere decir evitar la culpa; así se evitarían de más narrativas inútiles.
- (*) LOS TEXTOS PUBLICADOS EN ESTE ESPACIO DE LIBERTAD DE EXPRESIÓN SON DE ABSOLUTA RESPONSABILIDAD DE SUS AUTORES Y NO COMPROMETEN LA LÍNEA EDITORIAL LIBERAL Y CONSERVADORA DE VISOR21


