«Nos cuesta rendir cuentas porque lo asociamos con dudas y críticas por el informe y la pérdida de la imagen de los gobernantes»

El escueto descargo de uno de mis compañeros de trabajo, luego de un viaje al interior del país, para una cobertura periodística decía: “Me dieron 600 bolivianos; me lo gasté todo”. El gerente de la empresa contaba la anécdota, que servía para recordar la necesidad de explicar los gastos y el añadido de contar con algunos recibos de descargo.

Tras los 53 días de bloqueo entre el 2 de mayo  y 23 de junio de este año, el país recibió más de 39 toneladas de ayuda humanitaria internacional, destinados a los sectores más afectados por el desabastecimiento. Brasil entregó 21 toneladas, Chile 8 toneladas, Paraguay donó 6 toneladas,y Perú 4 toneladas. No se cuenta con otros informes. Estos donativos consistieron en alimentos de primera necesidad, raciones secas y kits familiares.

María Elena Urquidi, esposa del presidente Paz, administró y lideró la recepción y entrega de donaciones a través de la campaña solidaria “Una Bolivia, un corazón”. La administración y distribución de las donaciones estuvo a cargo del Viceministerio de Defensa Civil, en coordinación con el Ministerio de Relaciones Exteriores y las gobernaciones y alcaldías locales.

No se cuenta con el informe de recepción de los beneficiados, víveres entregados a cada municipio, ni conformidad de recepción. Un informe lato señalaba que el presupuesto con el que se contaba era insuficiente y se advertía un desabastecimiento en los mercados.

Nos cuesta rendir cuentas porque lo asociamos con dudas y críticas por el informe y la pérdida de la imagen de los gobernantes, en lugar de verlo como una oportunidad de crecimiento.

Otra píldora, tras la destitución y posterior detención del exfiscal general Roger Mariaca, las autoridades han incautado hasta el momento más de 10 millones de bolivianos y cientos de miles de dólares en diferentes operativos y allanamientos, en forma adicional, se cuenta con el informe de otros 400 mil dólares, 328 mil bolivianos y una máquina de contar dinero.

La Policía Boliviana y la Fiscalía secuestraron un total de 43 vehículos de alta gama en Santa Cruz de la Sierra entre ellos Porsche, BMW y Lexus que quedaron en custodia personal de depositarios designados (sería bueno conocer quiénes son esas personas de confianza). También se identificaron ocho propiedades, aunque el número superaría la decena. Resulta anecdótica la versión del edecán de Mariaca, quien al justificar el millón de bolivianos incautados en su poder, decía: “era para comprarse una casita”.

Se espera que esos depositarios no procedan como el exministro Juan Carlos Calvimontes, quien habría alquilado un inmueble incautado en 2013, que le dieron en custodia, para fines institucionales, lucrando sin rubor. No es el único caso porque se tiene sospechas de igual procedimiento de otros cinco inmuebles.

Eso no es todo porque falta conocer cuales son los bienes y dinero incautado a Alberto Zeballos Ex Fiscal Departamental de Santa Cruz, Martín Irusta Ex Fiscal Superior, Rubén Aparicio ex edecán de Mariaca, más fiscales y operadores fiscales de materia y colaboradores.

Si el monto de lo embargado es bien utilizado, es hora de que ese dinero se distribuya entre hospitales de segundo y tercer nivel, refacción de establecimientos escolares y apoyo a los sectores más vulnerables, porque el monto total debe superar los 10 millones de dólares.

No es suficiente dar cifras, sino conocer el destino que se darán a ese dinero incautado, vehículos y propiedades, para no caer en el fácil informe: “Se entregó a terceros, todo lo incautado”.

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