Hoy más que nunca, la “sombra” de un posible conflicto bélico global está más vigente que nunca y, por más que nuestro país no tenga peso dentro de la geopolítica, no significa que no pueda ser afectado de una u otra forma.
Por mucho tiempo los países de la Unión Europea han financiado a Ucrania en la guerra contra Rusia, pero sus últimas acciones muestran intenciones de pasar a ser un actor bélico dentro del conflicto.
Por si fuera poco, a inicios de año Estados Unidos realizó una acción militar muy osada en Venezuela, capturando al dictador Nicolás Maduro. Para muchos ésta fue necesaria, para otros marca un precedente preocupante para el derecho internacional.
La situación en Medio Oriente también es tensa. Si bien el régimen del ayatolá una vez más parece haberse salido con la suya, no sabemos qué es lo que pueda pasar. Ya múltiples han sido las amenazas de Estados Unidos a este régimen y, de actuar de forma similar a lo acontecido en Venezuela, no tendría dudas de que China y Rusia podrían aprovechar para “atacar a sus respectivos objetivos geopolíticos”.
Creo que, si hay un conflicto complejo y que sí puede ser el detonante de un enfrentamiento más grande entre las potencias, es la posible invasión de China a Taiwán. Esta “guerra” ocurrirá tarde o temprano, la pregunta es quién protegerá a Taiwán, viendo que Estados Unidos ha optado por dejar a un lado a sus aliados tradicionales.
Con un mundo polarizado y atravesando conflictos es que debemos preguntarnos qué debe hacer Bolivia en estos tiempos tan inciertos. El gran pecado de la clase política boliviana es su falta de visión y de cualidades políticas, además de un conocimiento limitado respecto a la geopolítica. Por ende, no nos sorprende ver a nuestro país ocupado en tonterías sin sentido, en vez de construir un país fuerte política y económicamente; después de todo, esa es la vía para alcanzar el rol de potencia regional.
Quiero ser muy claro, pienso que todos los bolivianos, somos pacifistas, personas que buscamos en una primera instancia el crecimiento de la nación, pero también vivir en condiciones de apoyo y cooperación mutua, tanto con nuestros vecinos como con otros países más lejanos.
Empero, esto no significa que no se pueda criticar la situación política y militar de nuestro país. Bolivia necesita actualizarse respecto a todo lo ligado a equipamientos y armamento militar. Esto lo digo viendo a otros países en la región que, sin dudas, nos llevan una gran diferencia en este apartado. Últimamente se ha visto a la Argentina adquiriendo aviones de “última generación” para su armada, de esta forma empezando con su proceso de modernización militar. Lo mismo debemos hacer nosotros, sobre todo porque nuestro retraso en este apartado es notable y es parte fundamental de la defensa de la soberanía nacional.
Reitero, acciones de esta clase no deben ser vistas como bélicas, sino como lo que son: modernización de un ejército que por muchas décadas lleva siendo “maltratado” por múltiples gobiernos. Parece que los políticos se han olvidado de que el crecimiento político de un país no solo pasa por contar con líderes fuertes y Estados con una visión de país bien definida, sino también porque las fuerzas del orden cuenten con el mejor equipamiento, esto no para la guerra sino para la protección y defensa de la soberanía nacional. Nada de malo tiene pedir una modernización en un sector que lo necesita más que nunca.
Ojo, esta modernización y adquisición de equipamiento militar que planteo no busca ingresar a las tensiones geopolíticas, sería algo ridículo. Sino más bien que, en caso de que múltiples de estos conflictos causen efectos secundarios, el país esté seguro y pueda mantener siempre su soberanía. Bolivia necesita empezar el trayecto a convertirse en una potencia tanto política como económica.
- (*) LOS TEXTOS PUBLICADOS EN ESTE ESPACIO DE LIBERTAD DE EXPRESIÓN SON DE ABSOLUTA RESPONSABILIDAD DE SUS AUTORES Y NO COMPROMETEN LA LÍNEA EDITORIAL LIBERAL Y CONSERVADORA DE VISOR21


