A 100 años de la muerte de García Lorca

“Los fusilaban y luego los botaban al barranco en medio de la montaña. Un estrato de muertos y uno de tierra»

El misterio de la muerte de Federico Garcia Lorca a los 100 años de su muerte perdura. El intelectual fue asesinado por un grupo de franquistas en Granada el 16 de agosto de 1936.

“Los fusilaban y luego los botaban al barranco en medio de la montaña. Un estrato de muertos y uno de tierra, otro de muertos y otro de tierra … y así de continuo”, contaban algunos habitantes sobrevivientes del lugar. Actualmente el barranco ya no existe. Lo han rellenado de tierra hasta la cumbre y para no hacerlo reconocer, han plantado coníferas.

Sobre el borde que cubre el barranco se lee en una estela la inscripción, “Lorca eran todos”. Sólo que no se sabe si los restos del poeta se encuentran en ese barranco entre los pinos de Viznar, en algunas curvas más abajo, en los alrededores del pueblecito de Alfacar, o en las alturas de Granada. El misterio continúa.

Dicen que si los falangistas asesinaban durante la noche, les era más fácil esconder los cuerpos en lugares llanos porque podían llegar conduciendo vehículos.

Hacen muchos atrás, buscando el cuerpo de Garcia Lorca se hicieron ecavaciones en esa zona, la tierra fue removida completamente. No se encontró nada, ningún rastro de los restos del poeta ni de los otros fusilados en ese periodo. El enigma sigue siendo indecifrado.

Los misterios no se han limitado sólo a la tumba fantasma. En el corazón de Granada hubo otro fantasma de 4.500 metros cuadrados, se trata del Centro Lorca que ha tenido un coste de 22 millones de Euros. El 25 % de los trabajos han sido financiados por la Junta Regional Andaluza y el 75 % por la Unión Europea. En el interior se encuentra un auditorium, un teatro, una biblioteca modernísima con tecnodispositivos para conservar 5.000 manuscritos, sala para conferencias. Esta construcción se inició en 2006 fue inaugurada solamente en julio del 2015. No se sabe si este atrazo fue por motivos burocráticos u otros, algunos cuestionaron que sobre asunto ha poesado la posición de la famulia Lorca cuando se iniciaron las excavaciones en el barranco. A las escavaciones iniciadas por la ley zapatista “Memoria Histórica” los herederos respondieron que los restos de Federico sería bueno que reposarán junto a muchos otros que fueron asesinados en ese periodo. Todos los muertos son iguales –han precisado- ¿por qué motivo se quiere privilegiar  a unos y olvidar a otros?.

El poder simbólico de los lugares no radica en el hecho de que un poeta famoso haya condividido el destino de tantos desconocidos y en el Gólgota de esa madrugada de agosto, junto a Lorca estaban tres ladrones: un maestro republicano, cojo y filántropo, don Dióscoro Galindo Gonzáles y dos toreros, precisamente dos “banderilleros” anárquicos, Francisco Galadí Melgar y Joaquín Arcollas Cabezas. Fueron fusilados junto al poeta y las familias de Galadí y Arcollas piden que se continúe escavando hasta encontrar los restos.

Granada le ha dedicado a Federico Garcia Lorca plazas y calles, ha transformado la casa natal en un museo, pero el Centro Lorca ha sido paralizado por 12 años, parece ser el último reflejo de una memoria irriconciliable.

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