Petro no acepta la derrota

«Las causas para que se produzca el declive de la izquierda colombiana, son atribuibles de forma exclusiva al gobierno del presidente saliente»

Según los resultados preliminares, el abogado de 47 años Abelardo de la Espriella, es el ganador de la segunda vuelta celebrada en Colombia el pasado domingo y se convertirá en el próximo Presidente de aquel país. A pesar de existir una diferencia porcentual mínima 49.64% frente al 48.36% obtenido por el candidato oficialista Iván Cepeda, heredero de la izquierda colombiana, la diferencia en las urnas ronda el cuarto de millón (250.000) de votos en favor de Espriella lo que lo convierte en virtual ganador de estos comicios.

Los resultados del pasado domingo ratificaron los obtenidos el pasado 31 de mayo en la primera vuelta, dejando al país cafetalero fracturado en dos mitades casi idénticas. El Tigre, como se conoce al candidato del movimiento Defensores de la Patria, se impuso al Senador Iván Cepeda con un estrecho margen, que es el argumento empleado por el presidente Gustavo Petro, para no reconocer los resultados –tal como ocurriese en la primera vuelta– y poner en riesgo el sistema democrático colombiano.

Vale la pena aclarar que hasta el momento el presidente colombiano Gustavo Petro, no ha tenido la intención de reconocer los resultados registrados en la primera vuelta del proceso electoral. No lo ha hecho a pesar de tratarse de resultados definitivos, buscando en versión de algunos analistas, instrumentalizar la exigua diferencia alcanzada gracias al control que mantiene sobre las instituciones de gobierno y tras desconocer la legitimidad alcanzada por el candidato ganador, movilizar a la base social y grupos clientelares que conserva, en un intento desesperado de dar vuelta el margen porcentual que suma 250.000 votos de diferencia con el 99.9% de actas escrutadas.

No estamos frente a una teoría de la conspiración en contra de la izquierda colombiana, es más sencillo llegar a conclusiones basados en los mensajes publicados por el propio presidente colombiano que pronunciándose de la siguiente manera en su red social “X”: “No se puede proclamar ningún presidente, es el escrutinio el que determina quién es el presidente. Obedezco a los jueces, tranquilidad entre la ciudadanía por favor. La realidad nos da un país partido por la mitad e injerencia extranjera quitándonos la libertad. Se impone a un acuerdo nacional si queremos mantener la patria y la paz en los años por venir”.

Por el momento el escrutinio ha arrojado únicamente resultados provisionales, por lo tanto, no debiera esperarse que Gustavo Petro corra a felicitar al ganador de los comicios, sin embargo, remitiéndonos a los antecedentes de los últimos procesos electorales en Colombia, se puede deducir de la primera vuelta de estos comicios, en los que la diferencia entre el conteo previo y los datos oficiales fue del 0,06%, alcanzando una coincidencia del 99,94%. En las elecciones celebradas el año 2022, mismas que ganó Gustavo Petro, basados en el mismo mecanismo de conteo previo, la diferencia comparativa con los resultados oficiales fue de apenas un 0,1%, alcanzando una coincidencia del 99.9%.

Se intuye de los mensajes posteados en sus redes, que Petro no reconocerá los resultados electorales, más aun, cuando está buscando instalar la narrativa de una supuesta conspiración global en su contra al afirmar que: “tenemos evidencia de un cambio de direcciones ip de varios servidores de la Registraduría Nacional, lo que significa que se vulneró el software y otros escribieron datos de mesas y puestos de votación. El único con capacidad de hacer eso en el mundo es el Estado de Israel. Pasaré a los jueces con exactitud los servidores cambiados para que haga auditoria experta al software electoral”.

Las causas para que se produzca el declive de la izquierda colombiana, son atribuibles de forma exclusiva al gobierno del presidente saliente. En el ámbito económico, colegimos de los datos recogidos que la renta per cápita colombiana, desde el ascenso de Gustavo Petro al poder, hasta finales del año 2025, sólo creció en 1,8%. Un modesto como endeble crecimiento económico promovido por el intervencionismo estatal y la conducta antiempresarial, que ha ahuyentado la inversión privada que es la base del crecimiento económico sostenible en cualquier país del mundo, mostrando a Colombia como un país no apto para las inversiones extranjeras y locales.

Un segundo aspecto a considerar es la política de seguridad, que ha consistido en la llamada de paz total, una propuesta que buscaba la convivencia entre grupos guerrilleros y terroristas de los que Gustavo Petro fue parte. Buscaba a través de estos nuevos mecanismos el apaciguamiento y rendimiento de estos grupos irregulares, logrando completamente todo lo contrario. Los asesinatos se han incrementado significativamente y el registro de secuestros en Colombia se ha disparado hasta en cuatro veces desde el año 2022, registrando el último año una cifra de 701 personas secuestradas.

Finalmente, otro aspecto que llevó al fracaso al oficialismo, fueron los constantes escándalos de corrupción que no han podido explicar desde el gobierno, entre los que podríamos señalar algunos como: el sobreprecio en la compra de carrotanques, que llevaron a prisión al ministro de hacienda Ricardo Bonilla. La financiación de su campaña, que según la investigación muestra que dispuso recursos ilícitos que le hicieron superar los topes electorales. La denuncia interpuesta por el ministro de justicia Andrés Idárraga, por una presunta red de corrupción dedicada a la venta de certificados para la comercialización de sustancias controladas y uno de los más bullados, el de los procesos de enriquecimiento ilícito y lavado de activos que pesan sobre Nicolás Petro, hijo del primer mandatario de Colombia.

Mientras el Presidente Gustavo Petro, se niega a reconocer los resultados obtenidos en la segunda vuelta de los comicios en Colombia, el candidato Iván Cepeda ha reconocido el escrutinio provisional y señaló que espera los resultados oficiales. Por su parte Abelardo de la Espriella, celebró hasta pasada la media noche desde Barranquilla (Colombia), lanzando un discurso de reconciliación nacional y la promesa de gobernar para todos los colombianos. Su posesión está prevista para el próximo 7 de agosto y los colombianos albergan la esperanza de que asuma una postura similar a la del presidente de El Salvador, encarando una lucha frontal contra el narcotráfico y la criminalidad que fue una de sus banderas electorales.

Para terminar, vale la pena recordar que Gustavo Petro, fue uno de los pocos presidentes que avaló el fraude obsceno realizado en Venezuela, fue uno de los pocos gobernantes en el mundo que siguió reconociendo a Nicolás Maduro, cuando era más que evidente el asalto cometido en las elecciones venezolanas. Todo ello, nos lleva a pensar que la democracia colombiana se encuentra ante un riesgo inminente, por lo que el pueblo colombiano tiene la misión de defender su libertad y no permitir que se instaure un régimen que acabe con la paz y la tranquilidad de nuestro hermano país.

“Estamos acostumbrados a ver al poderoso como si se tratara de un gigante, sólo, porque nos empeñamos en mirarlo de rodillas y ya va siendo hora, de ponerse de pie”.

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