Los Abruzos, una de las regiones más interesantes de Italia

«Los orígenes de esta antigua región son muy antiguos, se remontan al paleolítico italiano, al neolítico y a la edad de bronce»

Los Abruzos, situados en la parte central de Italia, constituyen una de las regiones más interesantes de la Península, esencialmente montañosa, está entre el Mar Adriático y la Cordillera Central Apenínica que le dan una característica física completamente distinta: al Oeste se extiende un magnífico altiplano coronado por el Gran Sasso de Italia, imponente con sus 2915 metros de altitud y a su alrededor un inaccesible conjunto de montes, al Este una zona colinosa que decrece hacia el mar Adriático, donde se encuentran los Abruzos marineros, con sus pequeños puertos de pescadores, sus hermosas playas con pinares y su ciudad más industriosa y moderna: Pescara. Sin embargo en el interior de los Abruzos es donde están las mayores atractivas de la región: vastísimas mesetas, densos y solitarios bosques, valles a veces abiertos y amenos y otros agarrotados en horridos desfiladeros, ciudades y pueblos que han vivido en un aislamiento casi total.

Los orígenes de esta antigua región son muy antiguos, se remontan al paleolítico italiano, al neolítico y a la edad de bronce. En el Siglo VIII a.C. los antiguos “itálicos” de la parte central de la Península emigraron hacia los  Abruzos dando a esta región una fisonomía propia. En el siglo VI a.C. existía ya una interesante civilización llamada “Picena” y extendiéndose el Imperio Romano hacia el Sur, a mediados del siglo IV a.C., todo el territorio abrucés fue conquistado y romanizado. Las antiguas ciudades fueron reestructuradas  según las normas de la urbanización romana. Se construyeron teatros, anfiteatros, se abrieron grandes vías de comunicación y se intensificó el comercio. En 1140 los Abruzos forman parte del Reino de Sicilia, los Aragoneses, Borbones y españoles fueron protagonistas de este lapso de historia.

Los Abruzos se dividen en cuatro provincias: L’Aquila, Chieti, Teramo y Pescara. Sin duda alguna una de las más importantes por su historia es L’Aquila, actual capital de la Región, que en 2009 sufrió un devastante terremoto y este año fue proclamada “Capital Italiana de la Cultura” Las ciudades antiguas de su Provincia viven orgullosas de su pasado donde aparecen en sus característicos conjuntos urbanos y en sus estructuras sociales de los usos y costumbres de antaño, no superados por los daños de los usos modernos. La ciudad se extiende a los pies del majestuoso Gran Sasso de Italia, es la más alta del Apenino central y una de las más frecuentada por los esquiadores por sus magníficas pistas, es rica en monumentos históricos, uno de los más conocidos es la Fontana de los 99 Grifos del siglo XIII, la Basílica de Santa María de Collemaggio, siempre del siglo XIII, una obra maestra de estilo Romano-Abrucés, donde se conserva el cuerpo del Papa Celestino V, que elegido Papa en 1294, renunció al trono pontificio pocos meses después. El Sumo Poeta Dante lo indica en la Divina Comedia en el Canto III del Infierno con estas palabras “Colui che fece per viltade il gran rifiuto”.

La Provincia di Chieti se extiende desde los ciclópicos Apeninos hasta el Mar Adriático con un territorio en parte montañoso y en parte colinoso poblado por florecientes pueblecitos y características aldeas. Es la Provincia más pintoresca de los Abruzos, de notable interés es su patrimonio artístico-histórico de la ciudad. La antigua “Teate” de época romana cuyo nombre recuerda las homónimas istalacione itálicas “Teatum Apulos” y “Teanum Sedicimus” y que en período romano fueron sede de dos importantes grupos “itálicus”. En esta zona es donde se encuentran las edificaciones romanas más significativas, restos de teatros, baños termales y una grandiosa cisterna que servía para abastecer de agua a toda la ciudad, junto al barrio de Civitella que conserva intacta su disposición romana.

En el museo arqueológico de la ciudad de Chieti se encuentran objetos hallados en la región y que se remontan al siglo VIII a.C., uno de los más importantes es el “Guerrero de Capestrano” del siglo VI a.C. En el capo arquitectónico se yergue imponente el Palacio de Justicia de estilo Pseudo-Gótico y la catedral de San Justino obra de inicios del 400, son importantes además los templos romanos  construidos en “opus reticulum” erigidos en el primer siglo de la era cristiana.

La Provincia de Teramo, la más septentrional se caracteriza por sus colinas onduladas y verdes que decrecen dulcemente hacia el mar y sus amplios valles cruzados por ríos que le dan una gran fertilidad y una belleza natural no común. A la dulzura y a la gracia de su paisaje se añada el criterio de orden de trabajo del hombre que con el cultivo de los campos ha favorecido las variaciones de los perfiles naturales y los colores de la tierra. Las largas filas de viñas y olivos, junto a la geometría de los campos cultivados a trigo diseñan sobre lo blanco de la arcilla o sobre lo oscuro de la tierra, encantadoras perspectivas contrapuntaladas por viejas casas de campo y risueños pueblecitos.

Completan este grande y vistoso mosaico de bellezas naturales, la historia: las testificaciones de civilizaciones antiquísimas, los monumentos y las obras de arte que la provincia ofrece con extraordinaria abundancia. En la ciudad de Teramo sobresale por su belleza la antigua catedral de Santa María de Aprutensis, donde todavía se pueden admirar los restos de la primitiva construcción bizantina del siglo VI a.C. y el teatro romano del siglo I a .C.

La Provincia de Pescara, la más joven, importante es la pequeña ciudad de Penne, la antigua “Pinna” fidelísima de Roma que tuvo dignidad de Municipio, fue una de las sedes episcopales  más antiguas e importantes de la región y fue centro de intensas actividades culturales y artísticas, posee monumentos insignes del Medio Evo, del Renacimiento y del Barroco.

La ciudad de Pescara, modernísima, es la más próspera de los Abruzos,  se encuentra en la desembocadura el río homónimo y su posición estratégica que hace de enlace entre Italia del Norte e Italia del Sud le ha consentido en poco tiempo una situación prominente en todos sectores de la industria, comercio, transportes y turismo. Actualmente la ciudad puede considerarse el corazón palpitante de toda la Región Abrucesa. El recuerdo del gran poeta Gabriel D’Anunzio es el punto natural de inicio del itinerario artístico de Pescara que conserva como monumento nacional la  casa del “Vate”, a D’Annunzio se ha intitulado el nuevo y moderno teatro y la estela erigida en el espléndido pinar al sur de la ciudad.

En la parte Sud-Oriental de la Región s encuentra el Parque Nacional, uno de los más antiguos de Italia, sobre una superficie de 330 Kms.2, cubierto casi completamente por admirables bosques seculares de hayas, viven en su ambiente natural numerosos ejemplares de animales que representan verdaderas razas de la fauna. Las gamuzas, hermosas y elegantes, los zorros, lobos, tejones, halcones, gallos de montaña, gatos de monte y naturalmente la magnífica águila real. Podemos citar también al “Ursu Arctos Marsicanus”, el oso negro del Apenino, los zoólogos han determinado que es una especie originario de esa región completamente distinto de otros osos que viven en Europa. Este parque puede ser considerado un verdadero santuario donde la naturaleza es intocable, la fauna que aquí se encuentra es protegida y se conserva para generaciones futuras.

*Muchos datos han sido tomados por guías turísticas.

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