La sorpresiva presentación del excandidato presidencial venezolano Enrique Márquez en el discurso del Estado de la Unión por parte del presidente Donald Trump ha dado un giro en los análisis de la política en el país sudamericano, hoy en medio de una transición tutelada desde Washington, tras la captura de Nicolás Maduro la madrugada del 3 de enero. Aunque el líder republicano llevó al Capitolio a muchos invitados que servían como testimonio para cada una de sus afirmaciones en las distintas áreas que abordó, la inesperada aparición del exrector del Consejo Nacional Electoral (CNE) tiene un trasfondo mayor. Se trata de un movimiento calculado en el marco del plan de tres fases elaborado en la Casa Blanca, que en su última etapa contempla la inevitable convocatoria a nuevas elecciones presidenciales para la legitimación del poder político, anulando así los fraudulentos comicios del 28 de julio de 2024 y permitiendo recuperar la institucionalidad en el país.
No fue casualidad que apenas terminó el discurso del Estado de la Unión más largo de la historia, en el que Trump dedicó los últimos diez minutos a hablar sobre Venezuela, Enrique Márquez y su equipo de prensa difundieran por cadenas de WhatsApp el momento en el que el mandatario estadounidense lo presenta como evidencia de la liberación de presos políticos en el país. El gesto podría interpretarse a primera vista como el mejor inicio de la campaña de su eventual candidatura de cara a las elecciones que se avecinan. Incluso, desde Venezuela, se comenta que será candidato. Y aquí surge una pregunta obvia: ¿Dónde queda María Corina Machado?
El hecho de que haya sido Márquez y no Machado quien aparece durante el discurso más importante del presidente de Estados Unidos tiene varias interpretaciones. Por un lado, Trump ha señalado que la líder de la oposición venezolana y Premio Nobel de la Paz puede jugar un papel importante en la transición, pero en esta ocasión no la nombró. Mientras sus detractores aseguran que la está excluyendo, sus seguidores consideran que está evitando exponerla en la etapa más compleja de la transición para que entre en escena en el momento indicado. De hecho, ella ha guardado silencio en las últimas horas. Y por otro lado, Trump vuelve a elogiar la cooperación de Delcy Rodríguez, destacando el cierre del Helicoide y aplaudiendo la liberación de presos políticos sin olvidar que aún faltan más por salir de las prisiones. Enrique Márquez adquiere particular importancia por ser el vivo ejemplo de lo que Trump presentaba ante su país y el mundo como uno de los principales logros de su gestión en política exterior.
¿Una figura de consenso?
Hay que recordar que Márquez recibió el respaldo del Partido Comunista de Venezuela (PCV) en 2024, lo que podría verse a simple vista como una incoherencia ideológica, tomando en cuenta el férreo combate al comunismo por parte de Trump desde su primer mandato. Sin embargo, esto tiene otra lectura. Su postura centrista lo convierte en un puente entre chavistas y opositores. No en vano el partido político con el que se postuló en los pasados comicios se llama «Centrados». También recibió el apoyo de los marxistas del PCV, que rompieron con Maduro alegando que se había apartado de las ideas de izquierda; y del partido REDES, del exalcalde chavista Juan Barreto, que también se distanció de lo que denominaron como el «madurismo». Hasta aquí cualquiera podría ubicarlo de inmediato en la acera de los socialistas que tanto daño han hecho a Venezuela. No obstante, aunque resulta extremadamente difícil en un país tan polarizado mantenerse en el centro político, él lo logró. Y así lo demostró luego del 28 de julio de 2024.
Enrique Márquez, que compitió por la Presidencia con el respaldo de partidos de izquierda, no rivalizó con Edmundo González y María Corina Machado; por el contrario, elogió su trabajo en varias oportunidades. Pero no se quedó en las palabras. También prestó su plataforma electoral y credenciales para que el Comando Con Venezuela (de González y Machado) contaran con más testigos y tuvieran acceso a las actas que permitieron demostrar el fraude del régimen. Adicionalmente, desconoció el fraudulento resultado anunciado por el CNE y acudió al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) –pese a estar controlado por la dictadura–, donde apegándose a la legalidad vigente desmontó con argumentos jurídicos el recurso contencioso interpuesto por Maduro para que los magistrados que obedecían a sus órdenes validaran su supuesta reelección. Esto le costó la libertad. El 7 de enero de 2025, apenas tres días antes de la ilegítima juramentación de Maduro, fue detenido y recluido en El Helicoide.
Entre la moderación y la legitimidad
Su defensa de la Constitución y la institucionalidad por encima de las posturas políticas e ideológicas y a pesar del enorme riesgo que representaba contradecir a la dictadura es una cualidad que sin duda valoran en Washington. Su figura también coincide con lo que busca Trump para garantizar estabilidad y evitar caos, además de ofrecer unidad en un entorno tan polarizado, logrando conciliar tanto con chavistas como con opositores. La mejor muestra de esto se observa este miércoles en las redes sociales, donde además de chavistas como Juan Barreto, otros políticos que estuvieron en el régimen en cargos de ministros como Andrés Izarra y Mary Pili Hernández le ofrecen públicamente su respaldo. Pero de igual manera también hay respecto hacia su persona del otro lado. Desde todos los sectores de la oposición valoran su trabajo para ayudar a demostrar el fraude de 2024 y haber pasado a engrosar la lista de presos políticos lo puso también del lado de los defensores de la democracia y los derechos humanos.
Ahora, el nombre de Enrique Márquez aparece incluso en la prensa estadounidense como el New York Post, que reseñó su aparición en el discurso del Estado de la Unión. ¿Será candidato a la Presidencia? Está en todo su derecho. Sin embargo, hay factores sobre la mesa que no se pueden dejar de evaluar. Es evidente que la candidata natural sería María Corina Machado por la legitimidad de haber ganado las primarias con más de 90 % y que si se mantiene su inhabilitación no se podría hablar de elecciones libres. Otra posición que Márquez podría jugar en la transición sería como presidente del CNE, dado que su directiva debe renovarse completamente para que pueda recobrar credibilidad, y ya él fue incluso vicepresidente de este organismo. Lo cierto es que nada está escrito en la política venezolana y que son muchos los giros que pueden ocurrir y cambiar la dinámica y el rumbo hacia el «nuevo inicio» para Venezuela que mencionó Donald Trump este martes en la noche.
//FUENTE: PANAM POST//


