Después de haber alcanzado el primer lugar en las pasadas elecciones, el candidato a vicepresidente del Partido Demócrata Cristiano, Edman Lara, ha revelado su lado más autoritario al comportarse como un inquisidor amenazando a todo el mundo con cárcel.
Aseguró que, apenas llegue a la vicepresidencia, si ve a Rodrigo Paz cometiendo actos de corrupción, lo va a procesar. Luego se hizo al canchero desafiando a JP Velasco a un debate luego de decir que la App “Yango” tenía conexiones con la mafia rusa. Acusó a la prensa de tergiversar sus palabras y hacerlo quedar mal. Recientemente, señaló a un policía de la tercera edad de corrupto cuando solo hacía su trabajo.
A lo largo de la historia, han existido muchos sujetos como Lara, pero en esta ocasión me gustaría hablar de uno que institucionalizó la violencia: Maximilien Robespierre.
Apodado “El Incorruptible”, Robespierre fue una de las figuras más controvertidas de la Revolución Francesa ya que pasó a la historia por ser el arquitecto del Terror. Estuvo integrado a uno de los grupos más radicales de la revolución conocido como El Club de los Jacobinos, quienes luego serían la inspiración de los socialistas contemporáneos como Álvaro García Linera.
Tras la abolición de la monarquía y la proclamación de la Primera República Francesa, Robespierre junto a otros jacobinos formaron el Comité de Salvación Pública, cuyo fin era “la defensa de Francia frente a enemigos internos y externos”.
Se promulgó la “Ley de Sospechosos” que buscaba acabar con los enemigos de la Revolución. Al ser esto muy ambiguo, dio vía libre para que todo aquel que fuera señalado por Robespierre o sus aliados de “contra revolucionario” fuera directo a la guillotina sin ningún tipo de garantía procesal.
No sólo fueron ejecutados la familia real y los aristócratas del Antiguo Régimen, sino los propios compañeros de partido de Robespierre que se le oponían. De esta forma pudo concentrar el poder en su persona convirtiéndose en un tirano. Sin embargo, como suele suceder en estos casos, Maximilien Robespierre se ganó varios enemigos que esperaban su caída en cualquier momento.
Así sucedió el 26 de julio de 1794, cuando Robespierre entró en la Convención Nacional anunciando que había confeccionado una lista de enemigos de la Revolución, pero no revelaría sus nombres. Fue el peor error de su vida, pues dio tiempo a sus enemigos políticos de organizarse y asestarle un golpe para evitar que lleve a cabo sus planes.
El 28 de julio en la madrugada, un grupo de soldados ingresó violentamente en el refugio de Robespierre y, en medio del fuego cruzado, una bala destrozó su mandíbula quitándole su arma más poderosa: el habla.
Fue detenido y condenado a la guillotina dando por finalizado el régimen del Terror. Volviendo al presente, obviamente Robespierre tenía un nivel intelectual superior a Lara, pero en cuanto brutalidad y autoritarismo no hay mucha diferencia entre ambos.
Además, debido a su lengua bífida, Lara se está ganando muchos enemigos dentro y fuera de su entorno por sus acusaciones. No me parece que tenga un respaldo político sólido en caso de que sus palabras se vuelvan en su contra, independientemente si sale electo en octubre o si pierde. De todos modos, este Robespierre verde olivo no terminará como su contraparte del siglo XVIII, pero está pavimentando el camino a su propia destrucción y, lastimosamente, la nuestra en caso de que llegue al poder.
- Bryan Orozco Romero
- Abogado, guionista investigador en YouTube y diplomando en periodismo político
- *NdE: Los textos reproducidos en este espacio de opinión son de absoluta responsabilidad de sus autores y no comprometen la línea editorial Liberal y Conservadora de VISOR21


