El pasado 17 de diciembre de 2025, el gobierno del presidente Rodrigo Paz tomó una osada decisión y “terminó” con la subvención a los combustibles. Tal como lo dijo durante su informe a la nación, este decreto tiene el objetivo de salvar la patria y parar de una vez por todas con el masivo déficit fiscal.
Se puede hacer críticas al gobierno por su decisión, pero creo que terminar con la subvención a los combustibles era algo necesario e imperativo. La gran pregunta era si debía hacerse de manera gradual o de shock, cada una de estas opciones tiene sus ventajas y también sus complicaciones. Vemos que se optó por el shock, lo cual solucionará el problema de raíz y es posiblemente la mejor opción, pero evidentemente con un gran costo social.
El decreto contiene más de 100 artículos y si bien lo más relevante es todo lo relacionado con el fin de la subvención a los combustibles, tiene otros puntos interesantes y beneficiosos para la población, como lo es el perdonazo tributario e incentivos fiscales. Creo que, si bien el camino a recorrer será duro y el costo social fuerte, todos debemos apoyar la medida del gobierno, solo así Bolivia podrá resolver su actual crisis económica.
Para el momento que escribo esto, varios son los sindicatos y organizaciones sociales que han mostrado su masivo rechazo al decreto y, de no ser abrogado éste, se procedería a convulsionar el país. Como de costumbre, los sindicatos que son “dueños” del país y tienen a la ciudadanía secuestrada a sus caprichos, no quieren aceptar la dura realidad de la nación. Si estos grupos ven sus intereses afectados, no hacen más que convulsionar al país hasta obtener lo que quieren.
Reitero, todos debemos hacer sacrificios por el bien del país y, si bien será duro, no hay otro camino. Todo esto es culpa del socialismo del siglo XXI y de sus funcionales, quienes por años le han robado a la población y hoy nos dejan un país en condiciones miserables. Espero que el presidente cuente con el suficiente carácter para lograr que las medidas dictadas en el decreto se instauren y logren estabilizar el país y, sobre todo, que no ceda a los pedidos de la mafia y dictadura sindical.
Es acertado también recalcar la difícil situación legislativa que enfrenta el gobierno, producto de la promulgación del Decreto Supremo 5503. A diferencia de 1985, hoy la oposición al gobierno no está siendo colaborativa, velando por sus intereses antes que por los intereses del país. En 1985, el gran artífice de que Bolivia haya salido adelante y superado la hiperinflación no fue Víctor Paz, sino Hugo Banzer, quien apoyó al gobierno en todas las medidas y además le garantizó la gobernabilidad. Esto se tradujo en un gobierno fuerte, capaz de enfrentar convulsiones, pero sobre todo lograr los cambios necesarios para estabilizar la economía del país.
En contraparte, hoy Rodrigo Paz solo cuenta con el apoyo de Samuel Doria Medina, quien no es un aliado de fiar, pero también con la nula colaboración de Jorge Quiroga, quien está dispuesto a ver sangrar al país con tal de retomar sus ambiciones presidenciales. Para colmo, el PDC ha marcado distancia del Ejecutivo y Lara, en vez de ser un apoyo, se ha convertido en el principal enemigo del gobierno. Me apena cómo la clase política no es lo suficientemente madura y patriota como para dejar sus intereses personales y, de una vez por todas, velar por los intereses de la nación. Pueden hacer las críticas que quieran a Banzer, pero él, en momentos de fuerte caos, siempre priorizó los intereses de Bolivia.
Puede haber sensaciones encontradas con el decreto 5503, pero queda claro que terminar con la subvención es necesario para poder erradicar la nefasta crisis económica. Son tiempos de sacrificio, pero como bolivianos debemos mostrar que podemos superar la adversidad para preservar nuestra soberanía y nuestro bienestar. Hoy más que nunca debe primar el interés nacional.
- FABIÁN FREIRE
- Escritor. Estudiante de Ciencias Jurídicas. Columnista en El Diario.
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