Sofía Rocha y Lucero Justiniano iniciaron mal su gestión parlamentaria, al haber hecho una transmisión en redes sociales durante una de las sesiones de la Asamblea Legislativa de la pasada semana, cuando dijeron que sus sueldos “no les alcanzaban”. Pese a las disculpas difundidas por ambas diputadas de la alianza Libre, la controversia ya quedó en el imaginario colectivo.
Al respecto, el exdiputado Andrés Ortega, deploró esas desafortunadas intervenciones, porque considera que el compromiso al asumir una función pública, más aún cuando se trata de una representación parlamentaria, no debe ser por dinero o retribución sino con el compromiso de transformar las estructuras del Estado.
Como diputado suplente en la desaparecida Convergencia Nacional, Ortega percibía un líquido pagable de Bs 3.800, no contaba con oficina, secretaria, asesor ni vehículo, según recuerda. “Aunque sólo debía ir a trabajar una semana, decidí acudir todos los días del mes al Congreso, de 7am a 10pm. Porque para mí, la política no era un trabajo para hacer dinero: era una tarea, un compromiso con la gente”, escribió en sus redes sociales.
Ortega, hoy presidente del Partido Liberal Conservador de Bolivia, presentó algunos proyectos de ley durante su paso por el Legislativo. Uno de ellos buscaba eliminar los impuestos a los vehículos eléctricos y de energías alternativas, cuando nadie más se preocupaba por eso. Asimismo, fue el único diputado que votó en contra de la aprobación de créditos y endeudamiento del país que sí eran aplaudidos por la oposición de entonces.
“Fui también el único que advirtió en 2013, que la creación de empresas estatales iba a ser la receta para el fracaso de nuestra economía. Lo dije en el Congreso, quedó registrado en video, y me trataron de traidor a la patria. Años después, la realidad demostró que tenía razón”, agregó.
Volviendo a las diputadas Rocha y Justiniano, el político liberal les recuerda a ambas que la responsabilidad, la coherencia y el compromiso con la gente definen a un parlamentario. Finalmente, remarca que la política no es un trabajo para hacerse rico, sino hacer lo correcto “aunque nadie te lo reconozca, aunque te ataquen, aunque parezca imposible”.
“Y que no se olviden las que se quejan de su sueldo que mañana solo serán exdiputadas”, concluye.


