Mayor “condecorado” es sospechoso de haber presenciado entrega de armas con las que ejecutaron a sus camaradas

La ejecución de tres uniformados el pasado 21 de junio en el municipio de Porongo, cobra otro giro en las investigaciones, al dar medidas cautelares al mayor de Policía Julio Muñoz, jefe del Grupo de Inteligencia y Operaciones Especiales (GIOE) en Santa Cruz, bajo sospecha de haber participado en los hechos. Específicamente, se señala que el efectivo presenció la entrega de armas con las que luego se dio muerte a tres de sus camaradas.

La información fue proporcionada a medios locales por los fiscales Luis Alfredo Alba y Marcos Arce, con base a las declaraciones de testigos protegidos que desde la semana pasada van dando mayores pistas sobre la ejecución de los policías Eustaquio Olano, Alfonso Chávez Flores y el voluntario José David Candia Orozco, reconocido de manera póstuma por su labor en la institución verde olivo.

Según las investigaciones, Muñoz estuvo presente y observó cómo el entorno de Misael Nallar entregó armas y chalecos con distintivos policiales a los sujetos que luego buscaron y dieron muerte a los tres efectivos, dándoles encuentro en una camioneta en el camino a la zona de Los Cuchis.

“El mayor Julio Álvaro Muñoz Mejía sería cómplice en el delito de asesinato, y pese a que él mismo es policía con el grado de mayor, presenció la entrega de armas de fuego, chalecos identificados y otros de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (Felcn), señala parte de la imputación de la Fiscalía.

La entrega de las armas se realizó, según los testigos protegidos, en uno de los talleres de Nallar y su hermano Wilden Nallar, que fuera aprehendido y enviado a detención preventiva en los últimos días, además de personal de su entorno como Édgar Dorado Menacho, Jassier Góngora Montero, Rodrigo Gonzáles Arrázola, Esteban Beltrán Muñoz, que tendrían conocimiento de los hechos.

La jornada del 21 de junio, un grupo de policías acudió a la zona por denuncia de vecinos sobre altercados de gente que se encontraba conduciendo motorizados en aparente estado de ebriedad o bajo alguna sustancia controlada.

Los dos efectivos sostuvieron una pelea y fueron amenazados con armas cortas. Luego decidieron salir de la zona y pedir refuerzos porque su camioneta tuvo problemas mecánicos. Ahí llega el voluntario del GACIP y los tres son abordados por los sicarios, supuestamente con Nallar como cabecilla. Tras ser reducidos y puestos de rodillas cada uno fue ejecutado con varios disparos y dejados en la misma patrulla policial.

La primera hipótesis fue el asesinato por parte de los guardaespaldas de Nallar, dos de nacionalidad colombiana y prófugos de la justicia. Posteriormente se evidenció la vida de lujos y fortuna acumulada del principal sospechoso y se inició otra investigación por ganancias ilícitais sin descartar nexos con el narcotráfico, pues el sujeto es pariente político del “pez gordo” Einar Lima Lobo, que actualmente cumple sentencia en Brasil por tráfico de cocaína.

El mayor Muñoz fue quien dio con el paradero de Misael Nallar dos días después y en contacto con el diario El Deber explicaba el operativo realizado.

“Llegó el señor Nallar levantando sus manos, nos movimos con la camioneta, llegamos donde él estaba, unos 100 metros más o menos. Él entró a la vagoneta, le puse manillas, lo caché, le dije sus derechos. En la fotografía que se ha viralizado está con polera roja en un vehículo, fui yo el que la tomó, yo la tengo en mi teléfono”, declaró Muñoz quien luego fue condecorado por el ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, por esa acción.

Este domingo, el juez del municipio de La Guardia, Rodrigo Vedia, determinó conceder medidas cautelares al mayor de policía que estaba aprehendido desde el viernes en celdas judiciales. Además del arresto domiciliario, el todavía oficial deberá presentarse ante el Ministerio Público cada 30 días y está prohibido de comunicarse con las víctimas, los implicados y sus familiares.

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