La propuesta para construir un gobierno fuerte

En los últimos días, Rodrigo Paz le ha pedido a Tuto Quiroga que dé un paso al costado y no participe en la segunda vuelta. Quiroga no ha tomado bien esta propuesta. Primero dijo que este pedido es antidemocrático y después afirmó que, si algo le pasa, será culpa de Rodrigo Paz. Me parece que acusar a Paz de posible homicidio es llegar muy lejos y muestra una actitud farandulera de Quiroga.

Analicemos la propuesta de Paz y veamos si es realmente antidemocrática o, por el contrario, puede favorecer la construcción de un gobierno fuerte.

Primero veamos los pros de este pedido. En primer lugar, nos ahorraría el clima de confrontación que se está viviendo en el país, en el cual muchos sectores quieren seguir bajo el espectro de que el masismo está camuflado y no ha sido realmente derrotado. Bolivia no puede seguir bajo el espectro político de los últimos 20 años, el cual no ha hecho más que enfrentarnos y dividirnos. Aferrarse a dicho escenario no hace más que fomentar la fragmentación de nuestro país. Se debe superar el mismo y pasar a crear un escenario de reconciliación nacional.

De igual forma, el Estado, en estos tiempos de crisis, se ahorraría una gran cantidad de dinero y posibles convulsiones. Incluso podría llevar a apresurar la salida de “Luchito, el inepto”.

Sin duda, la principal ventaja sería la construcción de un gran pacto de gobernabilidad entre el PDC y LIBRE. Si Tuto abandona sus ambiciones presidenciales, podría tener un peso muy fuerte dentro del futuro gobierno e incluso pedir el control de los principales ministerios. Tendría un gran margen de acción para negociar, pero, sobre todo, se aseguraría la presencia de él y de su gente tanto en el Ejecutivo como en el Legislativo. No olvidemos que Macri, dentro del pacto que hizo con Milei, pidió el manejo de las principales carteras del Ejecutivo.

Un acuerdo entre PDC y LIBRE sería perfecto para la gobernabilidad en el Parlamento y la formación de un gobierno fuerte que sepa cómo afrontar las futuras convulsiones sociales. Si llega a hacerse, sería como el “Pacto por la Democracia” de nuestros tiempos. Esta gestión debe ser sí o sí un éxito; de lo contrario, el MAS y sus vertientes pueden resucitar y recuperar el poder antes de lo previsto. Estoy seguro de que a lo que está jugando el MAS es a no dejar gobernar al siguiente gobierno, favoreciendo una renuncia prematura.

En los contras de esta propuesta, tenemos el argumento de Tuto: que es algo antidemocrático. Las negociaciones de este tipo son comunes en la democracia representativa. Otro contra es la idea de que se le está quitando a Tuto su derecho a ganar la presidencia. Puede que el lector concuerde o no conmigo, dudo mucho que Tuto gane la segunda vuelta. Lo único que le queda es desmeritar a su oponente y alentar el discurso de polarización.

Reitero, no creo que Quiroga gane, peor aun sabiendo que su techo de crecimiento es muy limitado y peor sin tener al MAS y sus vertientes en cancha. Irá a perder la segunda vuelta, también la chance de formar un gobierno fuerte del que puede ser parte. En caso de ganar, lo que realmente dudo, no tendrá gobernabilidad y habrá creado un ambiente de fuerte tensión con las otras agrupaciones políticas. Esto favorecerá la caída del futuro gobierno.
Al final, la decisión cae en Tuto. Como ejemplo, y pese a que en ese entonces teníamos la segunda vuelta congresal, tiene a quien fue su jefe, Hugo Banzer, quien en tres oportunidades dejó a un lado sus ambiciones personales.

La gran prioridad pasa por formar un gobierno fuerte que sepa resistir las futuras convulsiones y el caos generado por el “masismo”, que buscará recuperar el poder en tiempo récord.

  • FABIÁN FREIRE
  • Escritor. Estudiante de Ciencias Jurídicas. Columnista en El Diario.
  • *NdE: Los textos reproducidos en este espacio de opinión son de absoluta responsabilidad de sus autores y no comprometen la línea editorial Liberal y Conservadora de VISOR21