La “Ciudad de la Mujer” nunca atendió a una sola mujer. El proyecto que el 10 de septiembre fue presentado como una respuesta municipal para capacitar, proteger y abrir oportunidades a las mujeres quedó reducido, un día después, a un espacio del que comenzaron a salir mesas, sillas y otros elementos. Quince días después de aquella inauguración, la concejal Casimira Lema ingresó al lugar en la calle 7 de Mallasa y constató que el servicio anunciado nunca comenzó a funcionar.
Las mujeres que estuvieron presentes el día de la inauguración y volvieron posteriormente al lugar aseguran que la actividad desapareció inmediatamente después del acto. “Desde el 11 de septiembre no hay ningún funcionamiento, no hay absolutamente nada. Al contrario, están sacando las cosas y hemos visto que en camiones han sacado mesas, sillas. Se han sacado todo el mobiliario”, relató una de las denunciantes. Otra mujer confirmó: “Al día siguiente se han sacado, y eso es algo que nos preocupa. No tenemos respuestas de parte de las funcionarias. Esto se quedaría en un elefante blanco que no le dan un buen uso”. Una tercera entrevistada describió el cambio en el personal: “Cuando yo vi, habían cuatro personas que están en los escritorios, ahora solo hay dos personas”.
El contraste adquiere mayor dimensión por el propósito con el que fue presentado el proyecto. Durante la inauguración, el alcalde César Dockweiler afirmó que la “Ciudad de la Mujer” debía convertirse en un espacio para que las paceñas se sientan valoradas, cuidadas y encuentren oportunidades. La Alcaldía anunció cuatro ejes: autonomía personal y bienestar; autonomía económica; derechos, prevención y vida segura; y liderazgo, participación y desarrollo personal. También se anunciaron capacitaciones en gastronomía, chocolatería, tejidos, costura, maquillaje y otras áreas, además de acciones para prevenir la violencia. Pero, según otra de las mujeres entrevistadas, ninguna de esas actividades llegó a comenzar: “Ni un solo día atendieron ni a una sola mujer, ni a una sola víctima. Al día siguiente se han sacado las cosas. Muchas mujeres han golpeado la puerta y no han tenido respuesta”.
La concejal Casimira Lema realizó este viernes 25 de septiembre una inspección junto a sus asesores y constató que el inmueble no presta los servicios anunciados. En el lugar se encontraban dos funcionarias, que evitaron dar información a la autoridad edil. “Si el Ejecutivo municipal anunció este lugar como una política pública para atender, capacitar y proteger a las mujeres, corresponde saber por qué nunca atendió a una sola mujer. Aquí no estamos fiscalizando una inauguración ni una fotografía: estamos fiscalizando qué servicio recibió la ciudadanía después de que terminó el acto”, afirmó Lema.
La concejal anunció que solicitará información formal a la Secretaría Municipal de Cuidados y Derechos y a la unidad “Ciudad de la Mujer”, dependiente del Ejecutivo municipal, para conocer qué presupuesto fue destinado, qué personal fue asignado y qué servicios fueron efectivamente habilitados.
El asesor de Lema, Alejandro Segovia, sostuvo que la fiscalización buscará establecer documentalmente qué ocurrió después del 10 de septiembre. “Hay una pregunta concreta que el Ejecutivo municipal debe responder: ¿qué pasó después de la inauguración? Se anunció un servicio municipal, se presentaron ambientes, se habló de capacitación, protección y oportunidades. Ahora corresponde conocer con documentos qué se habilitó, qué recursos se utilizaron, qué personal fue asignado y por qué al día siguiente comenzaron a retirar el mobiliario”, señaló.
Durante la inspección, también recogieron testimonios de mujeres que denunciaron presuntos malos tratos por parte de la responsable de «Ciudad de la Mujer», una oficial de la policía boliviana y cuestionaron su ausencia del lugar tras el acto inaugural. “Vimos que tratan mal no solo a las mujeres que solicitaron ayuda, sino al mismo personal que trabaja en el lugar”, señaló una de las denunciantes.
//FUENTE: CONCEJO MUNICIPAL//


