La crisis económica generada y heredada de los gobiernos anteriores tiene como una de las causas principales el crecimiento desmedido del gasto público, con una alta carga burocrática y empresas públicas deficitarias, en un contexto de caída de ingresos. La nueva gestión gubernamental tiene la responsabilidad de reducir el gasto; no asumir este ajuste implicaría dejar que la crisis se profundice y el endeudamiento se haga insostenible, entre otras afectaciones, de acuerdo al análisis de la Fundación Jubileo.
El actual Gobierno se comprometió a reducir el gasto y déficit fiscal, reducir el aparato público innecesario, introducir límites al gasto corriente; y, evaluar, auditar y cerrar empresas públicas, pero a la fecha las tareas faltan por hacerlas, ya que las empresas públicas siguen intactas.
CRECIMIENTO DEL GASTO
El gran incremento del gasto público a todo nivel, durante e incluso después del periodo de bonanza, ha generado, desde el año 2014, un déficit fiscal (más gastos que ingresos) cada vez más profundo, y un consecuente crecimiento del endeudamiento externo e interno, señala el documento.
A su vez, el crecimiento acelerado de la deuda interna del Gobierno Central de los últimos años (principalmente con el Banco Central) y la emisión monetaria, para financiar el elevado gasto público, es uno de los factores que ha generado el aumento de la inflación.
Entre los principales elementos que caracterizan la situación se encuentra el alto nivel del gasto corriente, cuyo componente central es el gasto administrativo, sueldos y otros; es decir, gasto destinado a sostener una gran estructura burocrática. En contraste, desde la gestión 2017, la inversión pública viene cayendo. Asimismo, se tiene una gran cantidad de empresas públicas, en general deficitarias, y que representan una porción significativa del Presupuesto y del gasto total. Todo esto en un contexto en que los ingresos han disminuido, señala Jubileo.
RESPONSABILIDAD Y COMPROMISOS
La necesidad de reducir el gasto público, estuvo presente en los programas de las diferentes agrupaciones políticas en la contienda electoral de 2025, incluyendo del partido que ahora es Gobierno.
Reducir el elevado nivel de gastos, entre otros temas, es una de las responsabilidades que le toca afrontar al actual Gobierno, lo que implica, entre otros elementos, reducir la burocracia estatal y el tamaño del pesado aparato público. No hacerlo, significa dejar que la crisis siga su curso, y dejar un país más endeudado, advierte.
Al respecto, el nuevo Gobierno ha planteado una reformulación del Presupuesto General del Estado 2026 a la nueva realidad económica del país, aplicando los principios de austeridad, eficiencia y transparencia.
La crisis económica generada y heredada de los gobiernos anteriores tiene como una de las causas principales el crecimiento desmedido del gasto público, con una alta carga burocrática y empresas públicas deficitarias, en un contexto de caída de ingresos, por ello que la nueva gestión de Gobierno tendrá la responsabilidad de reducir el gasto; no asumir este ajuste implicaría dejar que la crisis se profundice y el endeudamiento se haga insostenible, entre otras afectaciones, apunta la publicación.


