Infiltrados convivieron con jóvenes activistas e incluso ‘juraron’ como dirigentes

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El drama de los tres jóvenes de la Resistencia Civil La Paz, Mauricio A. Bruzzone Herrera, Rodolfo A. Rodríguez y Ricky Freese Rodríguez -que están detenidos hace un mes en la cárcel de San Pedro- destapa el caso de cuatro militares que se infiltraron en esa organización durante más de seis meses. Este medio intentó comunicarse con el Ministerio de Defensa para conocer su versión, pero la institución no respondió.

“Recuerdo que fue en una movilización que ellos -los cuatro militares- se acercaron a los jóvenes. En ese momento no había líderes ni ninguna organización, simplemente eran jóvenes que protestaban por la democracia”, dijo a Página Siete Juan Carlos Rodríguez, papá de Rodolfo, uno de los tres jóvenes detenidos el pasado 21 de julio, luego de una marcha por la justicia y la democracia que fue convocada por el Colegio Médico de Bolivia.

Rodríguez relató que en una movilización -hace más de seis meses- los cuatro militares infiltrados se acercaron con ropa civil como cualquier persona y comenzaron a protestar al lado de los jóvenes de la Resistencia Civil La Paz en inmediaciones de la plaza Camacho. Poco a poco comenzaron a hablar con los activistas, se ganaron su confianza e indicaron que supuestamente se llamaban Bruno Monasterios (Álvaro B. M., teniente de infantería), Aaron A. Mendizábal R. (Óscar M. S. C, teniente), Luis Condori (Luis A. L. C., sargento) y Manuel Uría (Hugo E. H., teniente de artillería).

Con la pandemia y las restricciones, los jóvenes de la Resistencia Civil La Paz -que es una plataforma ciudadana de lucha por la democracia- no estaban en contacto. Después de un tiempo, los activistas se encontraron en una marcha. En ese momento, los “infiltrados” se volvieron a acercar a los movilizados y se comenzaron a presentar en las marchas como ciudadanos comunes. “Han ido acercándose a las personas que más luchaban, entre ellos Bruzone, mi hijo y un grupo de jóvenes”, explicó Rodríguez.

Los jóvenes de la Resistencia se volvieron a encontrar de forma más regular y hace “más de seis meses” se comenzaron a reunir en varios espacios, uno de esos lugares era la casa de Bruzone, “donde asistían los militares encubiertos con nombres falsos”, según testimonios.

Para Rodríguez, los infiltrados “han estudiado demasiado a Bruzone, porque él mismo nos contó que ellos iban a su casa y hasta tomaban cafecito y sus hijas les decían (a los militares) tíos. A ese punto se ganaron la confianza”, dijo.

Contó que “dos de los cuatro militares se posesionaron como dirigentes de la Resistencia hace seis meses en predios de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos”.

Aunque sus actividades no eran recurrentes, los jóvenes intentaban reunirse. Rodolfo no iba a esas citas, él sólo participaba en las marchas.

El 21 de julio, Rodolfo asistió a la marcha convocada por el Colegio Médico de Bolivia en defensa de la justicia. A esa protesta también acudieron otras agrupaciones, por ejemplo los autoconvocados.

Ahí un grupo de ocho jóvenes fueron interceptados por dos personas “que decían ser policías” y que no estaban con uniforme, les pidieron que muestren lo que llevaban. “Ellos portaban vinagre mezclado con bicarbonato para protegerse del gas lacrimógeno, no era ni media botella, petardos y piedras que recogieron del piso y que les lanzaron los de la contramarcha liderada por gente del Movimiento Al Socialismo (MAS)”, explicó el papá de Rodolfo.

“(Ese momento) los ocho fueron aprehendidos, pero lo raro era que cuatro de ellos fueron liberados el mismo día y horas más tarde también soltaron a una persona”, dijo Jorge Valda, abogado defensor de los tres jóvenes.

Según el jurista, además, “lo raro fue que cuando fueron liberadas las primeras cuatro personas, dieron nombres falsos, pero al momento de ser aprehendidos ellos tuvieron que dar sus identidades verdaderas”. “Por lo que nos enteramos que esas personas que supuestamente eran miembros de la plataforma ciudadana, eran en realidad funcionarios de las Fuerzas Armadas que habrían egresado de la Escuela Militar de Inteligencia, por lo que se demostró que los nombres con los que se presentaron en la Resistencia eran falsos”, dijo el abogado.

El jurista explicó que con ello se evidenció que “los militares estaban actuando con una impostura para provocar un delito”. Aseguró que los uniformados se infiltraron con la idea de ingresar a la Resistencia y luego a otras plataformas.

“Al infiltrarse, ellos generaron un disfraz que resultaba creíble, porque daban la idea de que ellos estaban actuando al igual que los otros jóvenes por voluntad propia con el ánimo de generar activismo, de apoyar en las marchas, pero lo que ellos no sabían era que sus verdaderas identidades estaban vinculadas a las Fuerzas Armadas”, dijo el abogado.

Añadió que en la actualidad los militares infiltrados “son funcionarios del Ejército del servicio activo”.

El abogado aseguró que el día de la marcha “ellos (los militares) fueron agentes provocadores”, porque quienes llevaron los escudos y los cascos artesanales de la Resistencia fueron ellos, pues ya antes habían participado en otras movilizaciones. “Estos elementos sólo los usaron para protegerse porque la gente de la contramarcha les lanzó piedras, palos y hasta hizo reventar una dinamita”, explicó el jurista.

Lo raro, de acuerdo con Valda, es que los jóvenes fueron detenidos hora y media después de haber culminado la marcha en inmediaciones de la plaza Abaroa. “Por la infiltración militar, el seguimiento, el espionaje y la realización de inteligencia militar, creemos que es un caso armado”, explicó.

En los documentos que obtuvo la Fiscalía como parte de la investigación del caso, los militares infiltrados firmaron con sus identidades falsas.

La presidenta de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia (Apdhb), Amparo Carvajal, informó que con eso se demostró que la detención de los tres jóvenes fue armada. “Estamos en un momento muy difícil porque han sido detenidos por manifestarse. La protesta es un derecho constitucional”, dijo.

Carvajal anunció que no abandonará a los tres jóvenes que fueron enviados con detención preventiva, por tres meses, al penal de San Pedro, imputados por porte ilegal de explosivos, en relación con los petardos con los que supuestamente fueron encontrados.

El 21 de julio, horas después de la detención de los tres jóvenes, el ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, publicó en su cuenta de Facebook sobre los tres (jóvenes) que quedaron aprehendidos.

“El derecho a la protesta está garantizado en nuestro país, sin embargo, no podemos permitir que personas malintencionadas ataquen a periodistas y destruyan propiedad pública y privada usando como pretexto manifestaciones sociales. En este sentido, hoy, aproximadamente a las 13:00, en inmediaciones de la plaza Abaroa en la ciudad de La Paz, efectivos policiales aprehendieron a tres personas y arrestaron a otras cinco portando escudos artesanales, cascos, petardos y otro tipo de objetos. Estas personas pertenecerían al grupo parapolicial y delincuencial llamado Resistencia Civil La Paz”, escribió la autoridad.

//FUENTE: PÁGINA SIETE//