Exigimos el censo en 2023

JIMMY ORTIZ SAUCEDO

El censo tiene por finalidad generar información estadística confiable, veraz y oportuna, acerca de la demografía nacional, que sirva de base para la elaboración de planes, a cargo de organismos de los sectores públicos y privados.
Hacer censos no tiene misterio alguno, son hechos censos desde el principio mismo de la historia. Son conocidos censos tan antiguos como el realizado en Egipto en la primera dinastía, en el año 3050 a.C.

Hoy, en la Era del Conocimiento, donde las computadoras facilitan enormemente las actividades humanas, es muchísimo más fácil hacerlos. Otros países del continente los hacen de manera rutinaria, sin que el pueblo tenga que hacer cabildo para ello.

La Constitución Política del Estado establece la realización de censos, por lo tanto, es una obligación constitucional, que tiene el gobierno nacional a través del INE.

El censo tiene una importancia vital para el país, sin él no es posible gobernar un país racionalmente. Gobernar sin censo, es como dirigir un vehículo con los ojos vendados, lo que es absolutamente irresponsable. En Bolivia ya estamos manejando a ciegas, desde el censo 2012, con la cartografía de 2001, es decir, son 21 años de un imprudente rezago.

El censo permitirá conocer los departamentos y provincias más deprimidas de Bolivia, para luego tomar las medidas adecuadas, en busca de su desarrollo integral, como, por ejemplo, la necesidad de un Fondo Económico para el Desarrollo. Este Fondo para el Desarrollo, es una urgente necesidad, así como la necesidad de revivir instituciones técnicas, como las corporaciones de desarrollo. Ponemos como ejemplo a Cordecruz y su planificación estratégica, porque trajo muchas satisfacciones para el progreso cruceño.

El censo nos permitirá conocer el porqué de la pobreza andina, que obliga a sus ciudadanos a migrar; especialmente a Santa Cruz, donde tenemos el 38% de pobreza. Santa Cruz tiene al presente más de un millón de pobres, que requieren de hospitales públicos, educación, infraestructura urbana y empleo, la gran mayoría de ellos migrantes.
De cada 10 pesos que Santa Cruz envía al centralismo, solo regresan 3 para el progreso departamental, el saldo se desperdicia en pagar a la frondosa administración pública, y hacer canchitas de pasto sintético.

Los cruceños no queremos el progreso y bienestar solo en Santa Cruz y en el eje central del país, queremos progreso para toda Bolivia. Exigimos ver el renacer de nuestros hermanos de Potosí, exigimos ver arrancar el progreso de Beni y Pando, así como el de todos los departamentos de Bolivia.

Es curioso ver, como el gobierno en cuestión de un año, dio marcha y contramarcha, para la realización del censo 2022, que propuso inicialmente, vea usted: 1) Decreto Supremo No 4.546, del 21 de julio de 2021, decreta censo para 2022. 2) Decreto Supremo No 4.697, del 13 de abril de 2022, para adquisiciones del censo 2022. 3) Decreto Supremo No 4.707, del 27 de abril de 2022 para la contratación del préstamo con el BID, para el censo 2022. 4) Decreto Supremo No 4.760, del 13 de Julio de 2022, fija el censo para 2024. Es sorprendente, ¿no?

¿Por qué será que ahora el gobierno se empecina en no hacer censo? ¿Será que tiene miedo a que los datos del censo reflejen el fraude electoral del 2019, 2020 y el que quieren hacer en 2025?

En breve quedara claríngo. Como dice la Biblia: “Porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de salir a luz”.

JIMMY ORTIZ SAUCEDO

Abogado, politólogo cruceño.

*NdE: Los textos reproducidos en este espacio de opinión son de absoluta responsabilidad de sus autores y no comprometen la línea editorial Liberal y Conservadora de VISOR21