El “juguete rabioso” está operando en Santa Cruz

HORACIO POPPE

Su nombre se repite todos los días en la disputa por la Gobernación cruceña, pero pocos -poquísimos- conocen sus antecedentes y capacidades.

Waltico, el “juguete rabioso”, tiene una orden de captura en Perú, de donde es oriundo.

Waltico (Walter Chávez), extorsionaba a empresarios para obtener dinero, amenazándolos con hacer volar por los aires a sus familiares si no “cooperaban”. Dinero con el que financiaba a la famosa banda terrorista MRTA, allá a principios de los 90.

Por eso la justicia en su país demanda para él una condena de 25 años de cárcel. En la actualidad.

Pero Waltico vive tranquilo en Bolivia en calidad de refugiado hace casi 40 años.

Ventajas de ser zurdo en un continente izquierdizado.

Waltico no es ningún tonto. Es un asqueroso excepcional. Una alimaña con estilo y camuflaje perfecto. Experto en disociación y deconstrucción. Muy inteligente. Peligrosísimo.

De hecho, sin exagerar, Waltico fue uno de los hombres fundamentales en la llegada del MAS al poder en 2006.

Waltico fue el que transformó a las clases medias collas al socialismo. Fue el que las desencantó del ruinoso neoliberalismo de los 90.

Era dueño y editor del periódico semanal denominado “Juguete Rabioso”, que se publicó aproximadamente por una década, hasta el 2005, cuyos columnistas centrales eran hombres nocivos como Álvaro García Linera o Sergio Cáceres, entre otros.

Ese periódico era esencialmente irreverente y por lo mismo el más leído de su época.

Fue la vanguardia de las ideas progresistas que posteriormente dieron forma al fallido “Estado Plurinacional”.

Así de fuerte. Aunque sus envidiosos correligionarios lo nieguen.

Waltico a través de él impulsaba la toma violenta de tierras en el oriente; la vía armada en el Chapare; la nacionalización de las multinacionales; la segregación étnico territorial; el aborto; la anti globalización; la formación de tribus urbanas y la música de protesta; la asamblea constituyente, etc., es decir, todo lo que a posterior sirvió al MAS en el poder junto a la “agenda de octubre”.

Así de variopinto era. Completo.

Quien ha leído a Waltico sabe perfectamente que él es un hombre de convicciones, de amplio conocimiento, formado en la escuela dura del terrorismo, de la conspiración, de la lucha de ideas, del marxismo heterodoxo, y que -por tanto- resulta burlesco creer que se haya convertido al cristianismo.

No sean pues tontos.

Waltico opera para el MAS (de turno). Como operaba subrepticiamente para la guerrilla peruana que junto a Sendero Luminoso ocasionaron cerca a 70 mil muertes en Perú.

Eso es lo que ha hecho toda su vida. Joder.

No sean incautos, Waltico les está viendo la cara de “hijitos de papá” de la que tanto se burlaba y despreciaba a través de sus rabiosas páginas.

Los ha encandilado para meterles gato por liebre.

¿No se dan cuenta de que si Waltico realmente fuera una amenaza para el MAS, si realmente figuraría en el equipo de la oposición, no estaría ya en proceso de extradición?

De hecho, el 2016, tras una gresca fratricida con los hermanos Linera, Waltico, temeroso de que le quiten la calidad de refugiado, huyó clandestinamente a Argentina, para luego retornar a Bolivia previa absolución de sus pecados por Álvaro.

No hay dónde perderse.

En Santa Cruz Waltico está haciendo lo que no pudieron hacer 15 años atrás con el “caso terrorismo”.

Waltico es tan artero, que en La Paz obtenía financiamiento para su periódico de aquellas mismas personas a las que daba palo en sus páginas. ¿O no, Waltico? Yo sé.

Yo desde muy joven te leía. Siempre me ha parecido despreciable tu papel en la vida. Pero eres un enemigo de talla. Y por lo mismo sé perfectamente que no eres ningún converso.

Vos no has claudicado, porque como diría Pound, si hubieses abandonado tus ideas, es porque ellas no valen nada, o vos no vales nada.

Y eso vos no te puedes permitir.

HORACIO POPPE
Político y exdiputado nacional
*NdE: Los textos reproducidos en este espacio de opinión son de absoluta responsabilidad de sus autores y no comprometen la línea editorial Liberal y Conservadora de VISOR21