Camacho cierra su etapa política resaltando la «agenda cruceña»

Luis Fernando Camacho cerró su ciclo político como gobernador de Santa Cruz y sugirió al Gobierno que escuche y aplique el modelo cruceño para salir de la crisis que vive el país.
Camacho fue líder cívico y en 2019 encabezó el movimiento ciudadano que llevó a Evo Morales a renunciar a la Presidencia, luego del fraude electoral de ese año.
Tras esa gesta, Camacho fue candidato presidencial, pero quedó en tercer lugar en los comicios de 2020. Pese a lograr una amplia bancada, a la que denominó como «digna», las fracturas internas en Creemos debilitaron a esa representación.
Al siguiente año, Camacho candidateó a la Gobernación de Santa Cruz y fue electo por voto mayoritario. Sin embargo, su gestión quedó truncada luego de ser asediado con procesos penales por el montado «golpe» de 2019 y el paro cívico que exigía la realización del Censo en 2022.
En diciembre de ese año, tras un operativo policial calificado como irregular y violento, el gobernador cruceño fue detenido y llevado al Chapare, antes de terminar en el penal de Chonchocoro donde estuvo recluido la mayor parte de su gestión.
Para 2025, con el gobierno del MAS debilitado y de salida, además del cambio en la administración de justicia, Camacho pudo salir en libertad y retomar su trabajo en la Gobernación. Este año trató de obtener la reelección, pero el desgaste en su liderazgo fue evidente y Santa Cruz lo relegó al tercer lugar.
Este lunes deberá entregar el mando al nuevo gobernador Juan Pablo Velasco, quien asumirá no solo el cargo ejecutivo departamental sino que marcará el recambio generacional dentro de la representación política cruceña.
Esta la despedida política de Camacho:
«Hoy cierro una etapa profundamente significativa en mi vida: la de haber sido gobernador de Santa Cruz por la confianza de su gente.
Asumí este mandato con la convicción de defender a nuestro pueblo, de fortalecer nuestro modelo productivo y de trabajar por una Santa Cruz con más autonomía, más oportunidades y más futuro. Poco tiempo después vino el secuestro político, la persecución y el intento de frenar, por la fuerza, el mandato que el pueblo cruceño había decidido en las urnas. Pero no pudieron quebrar nuestras convicciones.
Regresé con la misma firmeza de siempre, con la certeza de que el camino para sacar adelante a Santa Cruz y a Bolivia pasa por potenciar el modelo productivo cruceño, profundizar las autonomías hasta alcanzar el federalismo, y avanzar hacia una relación justa y equitativa, hacia el 50-50 como primer paso, para que permita que nuestra tierra reciba lo que le corresponde.
Hoy más que nunca estoy convencido de que Bolivia solo saldrá de esta crisis cuando el gobierno nacional escuche y gobierne con la agenda cruceña: producción, trabajo, libertad, descentralización y respeto a la voluntad del pueblo.
Quiero agradecer de corazón a cada ciudadano que me dio su confianza, a cada servidor público que acompañó esta gestión en tiempos difíciles, a mi familia que fue mi fortaleza en cada momento, y a Dios, que me dio serenidad y fuerza para no rendirme.
Me voy de esta etapa con gratitud, pero también con la convicción intacta.
Porque esto no es una despedida. Es solo un cambio de escenario para seguir sirviendo con el mismo compromiso de siempre: defender a mi pueblo y luchar por el futuro de su gente».