«Esa postura ha llevado a que los ayatolas iraníes busquen acuerdos con cualquiera que odie a EEUU e Israel»

Muchos ayatolas, clérigos de la rama chiita del islam, e imanes, maestros religiosos de lado sunita, hablan de la yihad como una lucha que cada musulmán debe seguir contra el pecado y las miserias propias del ser humano, pero muchos otros, asumen que se trata de una batalla frontal contra los infieles; es decir, contra todos los que no profesamos su fe.

Es muy cierto que las divisiones entre sunitas y chiitas no se limitaron a asuntos teológicos, sino que derivaron en confrontaciones políticas; sin embargo, ambas ramas comparten un objetivo en común: expandir su fe, pues las dos facciones consideran que deben convertir al mundo al islam. Ergo, el radicalismo islámico, que existe en ambas versiones, tiene un objetivo de expansión geopolítica. Para ese objetivo, sunitas y chiitas han creado de manera directa o indirecta grupos armados, veamos:

Los grupos armados que responden al sunismo son: Al-Qaeda, ISIS (Internacional), Talibanes (Afganistán), HTS (Siria), Jaish-e-Mohammed (Pakistán/India), Lashkar-e-Taiba (Pakistán/India), Boko Haram (Nigeria), Al-Shabaab (Somalía), Estado Islámico (Sahel africano) y Hamás, aunque este último ha tenido alianzas con grupos chiitas dado su común interés en terminar con Israel y el sionismo.

Por su parte, los grupos chiitas son: Hezbollah (Líbano), Fuerzas de Movilización Popular (Irak), Houthis (Yemen), Kataib Hezbollah (Irak), Brigadas Badr (Irak), Kataib Sayyid al-Shuhada (Irak/Siria), Saraya al-Mukhtar (Bahrein), Al-Sabirin (Palestina).

Dado que el objetivo de este artículo es analizar el rol de Bolivia en la yihad global, me voy a concentrar en explicar el papel de los grupos chiitas, que son financiados y apoyados por Irán. El rol de los grupos armados del sunismo es extenso y da para ser expuesto en otra serie de artículos y ensayos.

El lado chiita promueve la narrativa contra «El Gran Satán» (EE.UU.) y el sionismo (Israel). Las milicias chiitas operan con una estrategia coordinada, por ejemplo, los Hutíes en Yemen han bloqueado a barcos estadounidenses e israelíes en el Mar Rojo y el Canal de Suez.

Otras milicias chiitas han mantenido una línea de ataque directo contra EE.UU. e Israel. Hezbollah, el brazo más fuerte de Irán, ha lanzado ataques desde el Líbano y ha fortalecido posiciones en Siria para hostigar a Israel. En Irak, las Fuerzas de Movilización Popular (PMF) han atacado bases estadounidenses, consolidando el control iraní. Lo que podemos deducir es que estas milicias buscan objetivos geopolíticos concretos, con financiamiento estatal y respaldo ideológico de Irán, lo que las convierte en una herramienta de guerra más efectiva y persistente.

Asimismo, la dictadura iraní, en especial después de 1979, mantiene una posición belicista sostenida en la doctrina de resistencia contra Occidente e Israel. Esa postura ha llevado a que los ayatolas iraníes busquen acuerdos con cualquiera que odie a Estados Unidos e Israel. De ahí, que militares norcoreanos se hayan graduado de centros de instrucción militar iraníes. O que Irán haya cerrado acuerdos con dictaduras nacidas bajo el Foro de Sao Paulo, concretamente, Bolivia y Venezuela.

Por citar algunos casos, entre 2009 y 2011, Irán instaló —con financiamiento venezolano— tres plantas procesadoras de leche bajo la marca Lacteosbol, en Ivirgarzama (Chapare), Achacachi y Challapata. Tres millones de dólares. Dieciocho mil litros diarios de capacidad por planta. Todas ubicadas en bastiones electorales de Morales, empero, a la fecha, la gran pregunta es: «¿se encuentran en operación?».

En 2011, el general Ahmad Vahidi, ministro de Defensa iraní, visita Santa Cruz para inaugurar una escuela militar antiimperialista donde instructores iraníes dictarían formación a las Fuerzas Armadas bolivianas. Un centro de adoctrinamiento muy en línea con la doctrina del Gran Satán citada párrafos arriba.

A lo anterior debemos sumarles el equipamiento completo de Abya Yala TV. El canal, vinculado a la Fundación Juan Evo Morales Ayma, opera desde entonces con una línea editorial antiimperialista alineada con Teherán, Moscú, Caracas y el evismo.

Al respecto, José Brechner, diplomático boliviano y experto en radicalismo islámico, en un artículo titulado: Progresa la incursión iraní en Latinoamérica, menciona lo siguiente:

  • «No hay que dejarse burlar por el cariño iraní hacia Sudamérica. Su verdadera meta es la conversión de las poblaciones autóctonas al islam. Su apoyo político y económico es un disfraz para imponer su convicción religiosa, como está haciendo en la Ciudad de El Alto, colindante con La Paz, donde obligan a las enfermeras bolivianas a usar el atuendo islámico, en un diminuto y mediocre hospital que donó».

Tristemente, en casi un año de gobierno, Rodrigo Paz, aparte de aparecer en la foto que inauguraba El Escudo de las Américas, no ha hecho nada para recomponer las relaciones internacionales de Bolivia y su postura geopolítica. Eso nos deja frente a una triple crisis donde confluyen el desbarajuste económico, el desastre energético y la colonización chiita.

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