El atentado de la noche del sábado contra el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó que «gente enferma» está dispuesta a atentar contra la vida de los demás por su fanatismo político. En este caso, pese a los agradecimientos del líder conservador al Servicio Secreto, el ataque en plena capital del país desnudó los vacíos en la seguridad de la primera potencia mundial.
El sábado se desarrollaba la tradicional cena anual de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca (WHCA) en el hotel Hilton de Washington, con la presencia de Trump, la primera dama Melania Trump y el vicepresidente JD Vance, entre otras personalidades.
En medio del acto se escuchó unos cuatro disparos en el lobby del hotel, situación que provocó el ingreso de agentes de seguridad y la evacuación del mandatario por parte de la Guardia Nacional, mientras los asistentes, la mayoría periodista extranjeros, quedaban a resguardo debajo de las mesas.
El atacante, identificado como Cole Allen, de 31 años, había planificado el hecho desde antes e incluso mandó un texto a su familia diez minutos antes de comenzar a disparar, en el que identificaba a sus víctimas y aseguraba que no existía ningún tipo de seguridad en el hotel.
El texto, citado por The New York Post muestra a un sujeto lleno de rencor contra la administración de Washington y con un plan para atacar sin dejar «muchas bajas colaterales».
«Esperaba cámaras de seguridad en cada esquina, habitaciones de hotel con micrófonos ocultos, agentes armados cada 3 metros, detectores de metales por todos lados. Lo que recibí (¡quién sabe, tal vez me están gastando una broma!) es nada. Ni una maldita seguridad. Ni en el transporte. Ni en el hotel. Ni en el evento», escribió el sujeto que había llegado día antes desde Los Angeles.
A ese nivel de vulnerabilidad, Allen comparó su «misión» con un eventual ataque terrorista. «Cualquier agente iraní podría haber traído una ametralladora pesada y nadie se habría dado cuenta».
«Lo que noté inmediatamente al entrar al hotel es la sensación de arrogancia. Entro con múltiples armas y ni una sola persona allí considera la posibilidad de que yo pueda ser una amenaza. La seguridad en el evento está toda afuera, enfocada en los manifestantes y en los que van llegando, porque aparentemente nadie pensó en lo que pasa si alguien hace el registro (check-in) el día anterior», detalló.
Trump afirmó que Allen fue capturado por el Servicio Secreto en una «valiente reacción», que incluso dejó a un agente herido.
«Un agente resultó herido de bala, pero se salvó gracias a que llevaba un chaleco antibalas de excelente calidad. Le dispararon a quemarropa con un arma muy potente, y el chaleco cumplió su función. Acabo de hablar con el agente y se encuentra muy bien», señaló el presidente luego de este incidente de alta seguridad.
Allen fue trasladado por las fuerzas de seguridad a un centro de custodia para realizarle una evaluación psicológica.
En tanto, Trump anunció que retomará el encuentro con los periodistas en un mes, en un lugar más seguro. Incluso dijo que es necesario un salón a prueba de drones y balas, porque el hotel no era «particularmente seguro».
«La haremos más grande y mejor. No vamos a dejar que nadie se apodere de nuestra sociedad. No vamos a cancelar las cosas», señaló Trump.


