Viacha: el reflejo de nuestra crisis moral

«Lo mencionado es un síntoma de una enfermedad: “la adicción al poder”»

El día 4 de septiembre del 2026 tuvo lugar un hecho lamentable en la ciudad de Viacha, donde se produjeron dos explosiones consecutivas en los predios del Regimiento de Artillería «Bolívar», a la fecha no se tiene claro el origen del hecho como tampoco la magnitud de los daños, tanto humanos como materiales, consecuencia del acontecimiento mencionado.

Lo que si tenemos claro es la podredumbre moral y humana que asola nuestra sociedad y la política en general, pues los famosos guerreros digitales, ni cortos ni perezosos, a los pocos minutos de suceder tan lamentable hecho, inundaron las redes con teorías conspirativas para aprovechar la oportunidad para debilitar el gobierno de Rodrigo Paz.

Entre las publicaciones controversiales podemos encontrar aseveraciones como que el material que exploto era equipo de represión entregado por el gobierno de los Estados Unidos, o, en todo caso, una cortina de humo para desviar la atención del caso Cerimedo, a la fecha de la presente publicación, estos bulos se fueron apagando y ninguna de estas teorías conspiranoicas parecen tener un ápice de fundamento real.

Claramente el Evismo, el masismo y la izquierda política boliviana están dispuestos a utilizar y politizar cualquier hecho o situación, sin reparar en límites morales y éticos, dejando de lado la prudencia, el buen tino y cualquier sentido básico de buen comportamiento humano.

Lo mencionado es un síntoma de una enfermedad: “la adicción al poder”, la cual como epidemia está presente en los antiguos portadores de la misma durante los 20 años de gobierno masista, donde Evo Morales es el epicentro de este mal, y después de todo, ¿Cómo no van a estar enfermos?, si durante esta época hicieron y deshicieron a su gusto, cuestión que deben extrañar con todas sus ansías y por lo cual están dispuestos a realizar actos tan defenestrables como la politización con el dolor y la sangre del pueblo.

Dar espacio al retorno de personajes tan inhumanos y dañinos serían dar un paso más en nuestro camino al abismo como sociedad, un agujero del cual ya es momento de salir.

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