En contacto con Radio Panamericana, la historiadora e investigadora chilena Loreto Correa analizó la influencia histórica y actual de las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) y redes como el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) en el desarrollo de la política boliviana.
Correa explicó que muchas de estas instituciones han dejado de lado la objetividad científica para enfocarse en lo que denominó «investigación acción», solventando estudios y cursos con marcadas tendencias ideológicas que buscan hacer frente al «neoliberalismo» y al «conservadurismo». Como ejemplo de esta postura activa, mencionó un reciente comunicado de CLACSO que cuestionaba las atribuciones del Estado boliviano apoyándose en un discurso «entre feminista y woke».
La historiadora detalló que, aunque el número de ONG en Bolivia se redujo drásticamente de aproximadamente 1.800 antes de 2020 a cerca de 166 en 2024, su incidencia estructural sigue siendo profunda. Recordó que muchas de estas organizaciones formaron capital humano y participaron activamente en la instalación ideológica del actual modelo de Estado y en la redacción de la Constitución Política, dotándola de un lenguaje «sociológico» y antineoliberal que hoy resulta sumamente complejo de implementar.
Asimismo, cuestionó que entidades extranjeras continúen inmiscuyéndose en debates de competencia exclusiva de los bolivianos. Mencionó el caso reciente de una ONG alemana asesorando a comunidades en Potosí y reflexionó: «¿Acaso no estoy haciendo injerencia política en materias que son propias del país? Claro que sí». Aseguró que desde hace tres décadas, Bolivia funciona como una «acera de debate internacional en materia de pensamiento político».
Frente a las denuncias de la opinión pública sobre la presencia de activistas extranjeros en los puntos de bloqueo —como la ciudadana argentina Mercedes Trimarchi o presuntos «periodistas» españoles que conviven pacíficamente con grupos radicales mientras la prensa nacional es agredida—, la académica emitió una postura tajante.
Correa recomendó al Gobierno boliviano actuar con firmeza para defender su soberanía y expulsar inmediatamente a quienes fomenten la desestabilización. «No se puede hacer investigación, acción y menos aún militancia política y llamar a la subversión al poder establecido», aseveró, advirtiendo que permitir esto convierte a los extranjeros en «agentes subversivos» que atentan contra la institucionalidad.
Finalmente, sugirió que ante la crisis actual, las autoridades deben conducir a estos infractores a un punto de salida del país, ya que su intromisión en medio de un conflicto nacional no solo es indebida, sino que confunde a la población y deteriora profundamente la imagen y autoridad del Estado.
//FUENTE: RADIO PANAMERICANA//


