Sheinbaum se niega a designar a Guardia Revolucionaria y Hezbolá como organizaciones terroristas de Irán

Hace seis meses, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) de Irán intentó asesinar a la embajadora israelí en México, Eina Kranz Neiger. El complot fue frustrado; sin embargo, expuso la presencia de elementos terroristas dentro del país azteca.

Desde el estallido de la guerra, América Latina ha cerrado filas contra la brutalidad de los ayatolas: presuntos miembros de Hezbolá han sido capturados, los acuerdos militares con Teherán han sido rescindidos, se ha expulsado a diplomáticos y tanto Hamás como el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) han sido designados como organizaciones terroristas. México, sin embargo, se ha negado a adoptar cualquiera de estas medidas.

En México, la Embajada de Irán opera como un centro mediático de propaganda contra Estados Unidos e Israel, en violación de todos los protocolos diplomáticos, incluida la propia Convención de Viena. Mientras tanto, más de 1200 iraníes ingresaron al país entre enero y febrero de 2026: una cifra récord.
México —el principal socio comercial de Estados Unidos— se ha alineado con las posturas radicales adoptadas por los gobiernos de Colombia y Brasil, los cuales tildan a Israel de «genocida» y condenan abiertamente las acciones militares estadounidenses en Venezuela y contra Teherán.

Incluso Venezuela entregó al gobierno de Panamá a Ali Zaki Hage Jalil, un presunto miembro de Hezbolá responsable del peor atentado terrorista en la historia del país centroamericano. Todo está cambiando, pero México insiste en su cercanía con los ayatolas.

En Bolivia, tras el fin de veinte años de régimen socialista, el nuevo gobierno ha restablecido las relaciones diplomáticas con Israel, ha cancelado un acuerdo de cooperación militar con Irán y ha suspendido los intercambios relativos a la seguridad fronteriza, así como el suministro de drones.

Anteriormente, Bolivia había mantenido una relación peligrosamente estrecha con Irán; de hecho, se habían reportado casos de operativos de Hamás y Hezbolá presentes en su territorio. Ahora, sin embargo, el nuevo gobierno boliviano es un firme aliado de Estados Unidos y ha reactivado su relación con la DEA.

Costa Rica le cerró la puerta al régimen teocrático de Irán, designando a Hezbolá, Hamás, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) y Ansar Allah —también conocida como la milicia hutí— como organizaciones terroristas.

Argentina expulsó del país a Mohsen Soltani, el máximo representante diplomático de Irán. El gobierno de Javier Milei declaró al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) como organización terrorista. Sin vacilar.

Ecuador también ha designado a Hamás, Hezbolá y el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica como organizaciones terroristas. Además, se informó sobre la captura de un presunto miembro de Hezbolá y la deportación de un ciudadano iraní.

El presidente paraguayo, Santiago Peña, fue inequívoco al expresar su apoyo inquebrantable a Israel y a los Estados Unidos en su lucha contra el régimen de Irán. Destacó que su país ha designado a Hamás, Hezbolá y el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica como organizaciones terroristas.

Panamá también condenó los brutales ataques de Irán contra objetivos no militares en las naciones de Oriente Medio. El país centroamericano se sumó a los llamados para garantizar la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz y el respeto a las leyes del comercio internacional.

México es un gran país, pero tiene un liderazgo vergonzoso que protege a los narcos, defiende a la dictadura de Cuba y mantiene relaciones cercanas con el régimen Irán. Se ha denunciado incluso en el pasado la relación de Hezbolá con el Cartel de los Zetas. A Claudia Sheinbaum eso no le importa.

A pesar de la oposición del gobierno de México, América Latina se erige hoy como la región que ha cerrado sus puertas de manera más decisiva a la amenaza iraní. La región está combatiendo el narcotráfico, poniendo fin a las dictaduras y construyendo una verdadera zona de paz, libertad y democracia.

//FUENTE: PANAM POST//