Hace seis meses, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) de Irán intentó asesinar a la embajadora israelí en México, Eina Kranz Neiger. El complot fue frustrado; sin embargo, expuso la presencia de elementos terroristas dentro del país azteca.
Desde el estallido de la guerra, América Latina ha cerrado filas contra la brutalidad de los ayatolas: presuntos miembros de Hezbolá han sido capturados, los acuerdos militares con Teherán han sido rescindidos, se ha expulsado a diplomáticos y tanto Hamás como el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) han sido designados como organizaciones terroristas. México, sin embargo, se ha negado a adoptar cualquiera de estas medidas.


