«Bolivia debe invertir urgentemente en las fuerzas del orden y modernizar su equipamiento militar»
El gobierno del presidente José Antonio Kast, sin dudas, está dando mucho de qué hablar en Bolivia, sobre todo luego de ordenar la construcción de barreras fronterizas para detener la llegada de inmigrantes ilegales a Chile. La opinión que tengo de Kast es generalmente buena y es alguien a quien respeto profundamente y con el que además comulgo muchas posiciones políticas. Lo que más respeto del nuevo presidente es su marcado patriotismo y el discurso de instaurar orden, pues ya por muchas décadas, Chile viene convirtiéndose en un país caótico. Empero, pese a esta constante subida del caos y violencia, Chile sigue siendo un referente de orden y seguridad en la región, todo gracias a un gobierno que en 17 años logró potenciar a su país de manera notable.
Kast es el presidente más cercano al pinochetismo, lo que muestra que después de años de críticas y desprecios, los chilenos reconocen el legado dejado por Augusto Pinochet. Si bien es cierto que el gobierno presidido por el fallecido general fue uno muy autoritario y represivo, tampoco puede quitársele el mérito de haber detenido la instauración de una dictadura comunista, haber puesto orden en su país y haber logrado un crecimiento estable.
Lo que sí se debe recalcar de Kast es que, a diferencia de otros políticos de la región, es alguien con determinación y firmeza. De igual forma se está mostrando como alguien que tiene carácter y no titubea frente a posibles convulsiones, ya en sus primeros días de gobierno ha tenido que afrontar fuertes manifestaciones por parte de múltiples sectores.
Lo que debe entender nuestra clase política y nosotros es que, si Kast dice algo en contra de Bolivia o anuncia cierta clase de acciones, debemos estar plenamente alertas, reitero que es alguien con carácter y visión de país, lo que hace que pueda ser un gran aliado, pero también una “piedra en el zapato”. Por ejemplo, si Milei anuncia algo, la mayoría de las veces queda como “anécdota”, no debemos olvidar que también prometió un muro para evitar la llegada de migrantes bolivianos a Argentina. Kast por su parte es firme y se nota que es un presidente al cuál se debe tomar enserio.
Por nuestra parte, debemos seguir con una política amistosa con todos los países de la región, pues después de todo hay un origen común que nos une y podemos convertirnos en un continente fuerte siempre y cuando sepamos respetar la soberanía de cada uno.
Pero, ojo, esto no significa que no haya que ir tomando acciones inmediatamente. Se ha vuelto común el desprecio hacia Bolivia por parte de muchos líderes regionales, siendo muchas veces jefes de Estado, dato no menor, peor en una época tan convulsa como la actual. Es lógica la falta de respeto de muchos vecinos, viendo nuestro nulo poder político y militar.
La solución es fácil, empezar políticas que busquen el engrandecimiento de la nación en términos políticos, militares y geopolíticos. Bolivia debe invertir urgentemente en las fuerzas del orden y modernizar su equipamiento militar, es momento de no solo pensar en el ámbito económico sino también político, solo así se construye una potencia.
Basta de ocuparnos de idioteces como la reducción de sueldos de los legisladores o las divisiones regionales, es momento de que Bolivia sea una potencia regional y esto es un proceso que lleva tiempo y sobre todo gobiernos ambiciosos que sepan ordenar bien las prioridades de la nación. Por años se lleva maltratando a las fuerzas armadas del país y proyectos que buscan mejorar el poder político de Bolivia, esto debe cambiar inmediatamente.
Espero que Kast sea un aliado de nuestro país, pero de todas formas es una obligación modernizar el equipamiento militar y buscar el crecimiento de poder geopolítico y político. Es momento de que empecemos a moldear un nuevo país, uno que sea un referente regional, uno en el cual sus habitantes estén plenamente identificados con la nación boliviana y uno donde prime el orden.
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