Se debe sancionar ejemplarmente la destrucción de las calles, la agresión a la ciudadanía y el bloqueo de caminos, guiados por la mafia sindical.
Desde la promulgación del Decreto Supremo 5503, Bolivia ha estado en una situación de caos constante. La COB y otras organizaciones sociales están guiando marchas y bloqueos que buscan, una vez más, someter al gobierno de turno, ya sea para conservar sus privilegios o para cumplir sus caprichos.
Parece que estas organizaciones siguen viviendo en “la luna”. Bolivia necesita medidas de shock para reactivar su economía y es necesario que todos apoyemos estas medidas para que el país no siga hundiéndose en la crisis económica.
Desgraciadamente, en Bolivia jamás ha existido orden, lo que ha provocado que tengamos un retraso económico, social y político respecto a otros países de la región. En la gran parte de nuestra historia, el caos, la anarquía y la violencia han sido regulares. Muy pocas veces la ciudadanía ha vivido en paz, sin estar amenazada ya sea por mafias sindicales o por organizaciones que no piensan en el país, sino en sus intereses personales.
De no obedecer lo que dictan estas organizaciones, la ciudadanía es atemorizada o agredida. El Estado, en vez de propiciar orden y seguridad, de igual forma es sometido, mostrando que en Bolivia el poder de los sindicatos es más fuerte que el del Estado.
Estas organizaciones, en vez de buscar diálogos y consensos constructivos, se enfocan en optar por métodos que aterroricen al pueblo. Marchas y bloqueos de carreteras son algo común en nuestro país, lo que además de no dejar trabajar a la ciudadanía, le priva de la llegada de recursos fundamentales para el día a día.
Otro punto cuestionable es el uso de artefactos que son dañinos y causan malestar general en los bolivianos. El uso de dinamita o petardos ya es algo común, pero estoy seguro de que es algo que molesta a gran parte de la población. Además de ser dañinos para el sistema auditivo de las personas, los petardos y dinamitas no han hecho más que destruir las calles.
Respecto a este último punto, es común que en las marchas se destruya la ciudad o se la deje en un estado impresentable, mostrando el poco o nulo respeto que tienen estos sindicatos.
Finalmente, lo que más me molesta es cómo muchas de estas organizaciones cuentan con chicotes o palos que usan para atemorizar a la gente. Los golpes y las agresiones son comunes, en donde si alguien les reclama el porqué de su accionar, son inmediatamente agredidos.
En todo esto, el Estado no existe, algo que es inaudito, pues es éste quien debe dotar de orden, seguridad y paz a la ciudadanía. Si ya de por sí la República tenía problemas para imponer orden, el Estado Plurinacional es totalmente fallido y ha causado que Bolivia sea tierra de nadie. Es evidente que se necesita un nuevo Estado, uno que sí proteja al boliviano del terror y el caos.
Es momento de sancionar los bloqueos y marchas que atentan en contra de la integridad de los bolivianos. De igual forma, portar palos o chicotes no debería ser permitido en esta clase de protestas, más que todo viendo los antecedentes. ¿Acaso estamos en las épocas del Antiguo Testamento para que se esté “chicoteando” y apaleando gente si es que no obedece los dictámenes de ciertos grupos?
Deberían ser planteadas nuevas leyes en donde sean sancionados ejemplarmente todos los actos que atenten en contra de la integridad de los bolivianos. Si estas mafias quieren bloquear, que lo hagan, pero que se atengan no solo a sanciones privativas sino económicas. Es momento de que entiendan que sus destrozos no son gratis. Sería bueno implementar un sistema de sanciones y multas, para que, por los destrozos y perjuicios que causen, estas organizaciones deban pagar sumas altas. También, para los más violentos, imponer penas ejemplares. Necesitamos orden en Bolivia.
- FABIÁN FREIRE
- Escritor. Estudiante de Ciencias Jurídicas. Columnista en El Diario.
- *NdE: Los textos reproducidos en este espacio de opinión son de absoluta responsabilidad de sus autores y no comprometen la línea editorial Liberal y Conservadora de VISOR21


